El acusado fue absuelto tras declarar la denunciante que no se acordaba de nada
02 jul 2014 . Actualizado a las 13:20 h.Le amenazó con matarla, le agredió y le prohibió contacto alguno con el exterior. No le permitía cruzar palabra con nadie, incluida su propia familia. Así durante casi dos años que, curiosamente, ya no recuerda. Eso declaró ayer la denunciante de tales hechos ante el Juzgado de lo Penal número 1, al que llegó tras haber presentado denuncia contra su expareja por varios episodios de maltrato. Una denuncia que se quedó en nada porque su ex quedó absuelto en la propia sala. Es un clásico preocupante. La víctima que ya no recuerda los golpes y las amenazas a las que estuvo sometida durante años continúa siendo una realidad firmada por el miedo. Y este caso contiene todos los indicios para engrosar la lista de amnesias galopantes.
Palizas y amenazas
La relación de la denunciante con el acusado ya absuelto se desarrolló entre los años 2010 y 2012, un período en el que convivieron en un domicilio de la calle Pardiñas. El calvario que denuncia comienza en agosto del 2010, cuando él se presentó en la vivienda de madrugada y con el ánimo turbado por el alcohol. Tras llamar insistentemente al timbre y una vez que ella le abrió la puerta le propinó una patada en el vientre que hizo que se cayese al suelo, donde continuó golpeándole a base de puñetazos. Una discusión en plena plaza de Armas durante un partido del Mundial del año 2010 desencadenó una nueva agresión, que esta vez consistió en un bofetón. Ya con la relación a punto de romperse, denunció que el acusado le amenazó de muerte para que no saliese con sus amigos ni se relacionase con otros hombres.
Una vez que su unión se rompió definitivamente, él se presentó en la puerta de su lugar de trabajo tras no responderle una llamada. Decidió ir de nuevo al domicilio, donde timbró sin parar durante una hora. Al final la empujó violentamente para seguir abofeteándole en el suelo.. La declaración de la denunciante era la única prueba ante la ausencia de partes médicos. No podía renunciar a narrar lo sucedido ante el juez, puesto que todavía eran pareja cuando tuvieron lugar la mayor parte de los hechos.
Él negó los hechos
Pero no siguió adelante. Ella alegó no recordar las palizas porque ha pasado demasiado tiempo, y él negó haberle tocado un pelo. Con este panorama, resultaba imposible mantener la imputación por los delitos de lesiones, maltrato de obra, coacciones, amenazas y violencia habitual a los que se enfrentaba. Un caso más en el que solo los protagonistas conocen la verdad.