Siglas que tiemblan

FERROL

Hay nervios en el bipartidismo. Claro. En las autonómicas, primero, y en las europeas, después, han aparecido invitados al baile con los que no se contaba. Y eso gustar, lo que es gustar, no gusta entre los dos grandes de la liga política.

Han sido muchos votos, muchos, los que PP y PSOE se dejaron por el camino el pasado domingo. Y con las municipales a la vuelta de la esquina... A algunas y a algunos les han entrado -estas cosas se saben- sudores y tiritona.

Las siglas, las altisonantes, han comenzado a temblar. En Ferrol también. Son muchos años de rotación en el poder más o menos continuada como para que ahora, de repente, otros osen llamar a las puertas de ese gran salón de baile con solo dos orquestas.

Pero, como siempre, la evasiva es la aliada. Los análisis internos están en marcha. También es algo que se sabe. Pero la maquinaria es, más o menos, la habitual. Descalificar a los que aparecen, restarles todo tipo de méritos e intentar sembrar desconfianzas entre un electorado libre de elegir la alternativa que le parezca más apropiada. Que esto es una democracia.

PP y PSOE siguen siendo los partidos mayoritarios. De eso no cabe duda. Pero ahora, a golpe de votaciones, se va viendo que sus mensajes y los modos de actuar los alejan cada vez más de sus caladeros. Sobre todo entre los jóvenes. Y es lo que más asusta. Las poltronas están a cientos de kilómetros de las calles... Cambiar eso -más allá de las visitas a mercadillos en campaña- sería el primer paso. Pero va a costar hacerlo. Sí.