No era un trance agradable y eso lo reflejaba la cara de Natividad González Laso cuando ayer, pasadas las cinco de la tarde, acudía a la Casa do Pobo, totalmente sola, como había anunciado. Con rictus serio, pero actitud decidida, entró en la sede socialista, donde la esperaba el instructor de su expediente disciplinario, Enrique Barrera, y la secretaria, María Victoria Rodríguez Rilo. Se sentaron en la planta principal, en las mesas utilizadas para comparecencias y actos públicos. Allí, Barrera intentó explicar los cargos que la ejecutiva local esgrime contra ella. Algo a lo que Laso se opuso, limitándose a solicitar que le entregasen por escrito la documentación que contenía esa acusación. Tras un breve intercambio de impresiones, la portavoz firmó la recepción de un folio en el que se resumen los cargos que la ejecutiva local esgrime contra ella.
Todo en ocho minutos. Suficientes, no obstante, para que de nuevo se escenificase el conflicto. Beatriz Sestayo acudió a la sede pasadas las cinco y cuarto. Quince minutos después estaba convocada una rueda de prensa en la que participaría. Pero el trámite del expediente disciplinario ocupaba el local. La secretaria general se acercó al trío para pedir que se trasladasen al sótano, lugar habitual de las reuniones socialistas. Pero Laso se negó, ante la visible contrariedad de Sestayo, que abandonó ese punto y ya no se volvió a cruzar con la portavoz, que salió del local minutos después.