Estética

Nona Inés Vilariño MI BITÁCORA

FERROL

21 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El centro histórico necesita una operación de estética. Su progresivo deterioro no es fruto de un abandono inversor. Se han gastado millones de euros, año tras año, sin que mejore ni su aspecto ni su funcionalidad. La explicación es muy sencilla: las obras no formaron parte de un proyecto global para un barrio con grandes potencialidades por los valores, arquitectónicos y urbanísticos, que esconde. Digo esconde, a conciencia, porque muchos están ocultos tras la muralla o se deterioran en medio de planes y obras que se inician con actuaciones parciales que, poco a poco, se convierten en un problema (miremos el estado de las calles ya renovadas o el de algún edificio rehabilitado).

Creo que estas actuaciones son una cuestión estratégica. Si miramos a ciudades similares a la nuestra -citaré solo a Cartagena y Cádiz- comprobaremos cuánto depende el futuro de una ciudad del acierto al remodelar los barrios históricos, promocionando, además, usos acordes con esa realidad. Para empezar habrá que pensar que casi todo lo hecho -seré comedida en el juicio- no dio resultado. Hay alternativas para frenar el abandono y potenciar la recuperación. La plaza de España, con todo el respeto a los discrepantes, ha mejorado su aspecto, pero dista mucho de ser lo que todos desearíamos. Debe servir de experiencia para abordar otras obras con el rigor y la eficiencia que merecen miles de ciudadanos que ven cómo se gasta lo suyo sin rendir otra cuenta que la de presumir del cuánto.