La Xunta ha promovido un concurso para premiar el mejor proyecto de mancomunidad de municipios. Concurrió la de Ferrol con el servicio de bicicletas compartido con Narón, pero quedó barrido por otros de mayor enjundia, contenido creativo y realmente más acordes con la iniciativa. Se premió a un grupo de municipios arousanos que comparten su parque de maquinaria y cuyos beneficios económicos y sociales se vieron desde un primer momento. El ente mancomunado de la ría de Ferrol, a pesar de la bella pomposidad de su nombre, continúa sin ofrecer a los ciudadanos ideas que la hagan atractiva y rentable. Fue la primera creada en Galicia, pero nunca llegó a cumplir el objetivo de coordinación del planeamiento urbanístico entre sus miembros. Tampoco lo logró con el servicio de aguas y menos con otros como la recogida de basura. Nuevamente con el parque de bomberos se ha visto su incapacidad para los grandes cambios que en el mundo actual precisa. ¿Cómo es posible que una trasnacional saque beneficios del agua, recogida de basuras o cualquier otro sector de las competencias locales y las instituciones públicas lo hagan tan mal? Sin embargo, surge un movimiento de revalorización de lo público local y remunicipalización de privatizaciones anteriores al que debería sumarse la Mancomunidad de la Ría, demostrando que puede dar mejores resultados y más baratos que Dragados o FCC. Tendría que evitar cosas como poner de gerente al primo de un alcalde o al amigo del cuñado del edil delegado. De lo contrario, la alternativa es la liquidación.