Que se coloque una quilla en la grada. Que la frase que se corte chapa deje de sonar ya como un chascarrillo en la boca de los políticos, que lleguen los tan ansiados contratos para los astilleros de la ría. Que vuelvan a las factorías esos miles de trabajadores que en los dos últimos años han perdido sus empleos. Que el Gobierno central deje ya de marear con la consulta a la UE sobre el dique flotante y concrete de una vez por todas su apuesta por el negocio de las reparaciones navales en la ría de Ferrol. Que termine definitivamente la agonía en la licitación del concurso de Pemex y que Navantia y Barreras sean ganadores de los contratos, tal y como se prometió por parte de la Xunta el 19 de septiembre del 2012. Que lleguen con urgencia esas buenas noticias para el naval de Ferrol que anunciaron hace unos días el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y el presidente de la SEPI, Ramón Aguirre. Que la rueda del empleo vuelva a girar en la comarca y se acaben los centenares de expedientes de regulación y los cierres de compañías auxiliares señeras. Que dejen de decirnos una y otra vez que están trabajando por el naval sin poner encima de la mesa ni un solo resultado, sin consecuencias, sin asumir responsabilidades. Y que no haya que salir más a la calle a pedir no quimeras ni proyectos sacados de una chistera, sino simplemente lo que se prometió. Son mis deseos para el 2014. ¿Utopías? Facilísimos de cumplir si aquellos que los anunciaron hicieran nada más que su trabajo.