Ferrol tiene que hacer la maleta

Andrés Vellón Graña
Andrés Vellón LA GÁRGOLA

FERROL

Ferrol tiene que hacer la maleta. Es la cruda realidad y uno de los motivos de la continua sangría demográfica en la urbe. Y tiene que recoger los bártulos porque no hay trabajo. Así de claro. Guste o no.

No hace mucho (esto me lo sé bien) un chaval tomó la decisión, dura, de coger el billete de avión. Después de haber pasado por varios puestos de trabajo en la zona, alguno de ellos vinculados a sectores que iban a ser la gran panacea y han acabado por revelarse como fiascos.

La llamada llegó de un país del centro de Europa. Se requería mano de obra cualificada. Y no se lo pensó. Apretó los dientes y marchó a ser extraño en tierra extraña. Saltó sin paracaídas.

El aterrizaje, al final, ha sido bueno. Carlos, que así se llama el chaval, se ha asentado. Y las cosas funcionan. Como la seda. El único pero es que la familia, los amigos, el entorno, las raíces, los recuerdos, las charlas cotidianas, las costumbres de siempre se han quedado por aquí. Y con todas esas cosas se ha quedado también la nostalgia. Y el profundo deseo de poder estar trabajando en su tierra en las mismas condiciones que lo hace ahora en el extranjero.

Pero las supuestas políticas de creación de empleo, las promesas de asentamientos industriales en Ferrol dan para lo que dan. Para poco. Y, lo dicho, Carlos, como otras y otros, ha hecho la maleta.

Si los que mandan no le ponen coto a esto, a esa fuga de talento y juventud, lo lamentaremos. Mucho. Y pronto.