El AVE que voló de Ferrol

Andrés Vellón Graña
Andrés Vellón LA GÁRGOLA

FERROL

Estar en la periferia de la periferia, como le sucede a Ferrol, tiene sus problemas. Sobre todo cuando no se considera el inicio de un territorio. Y, bien al contrario, se entiende como su final. Es como si importase menos.

Ejemplos de que el Ejecutivo central, en manos de quien esté en cada momento, así lo considera los hay para dar y tomar. No cabrían en estas líneas.

Uno de los más recientes, y que al que suscribe no le gustaría dejar en el tintero, es ese AVE que ha volado de Ferrol. Ironías al margen, esa decisión del Ministerio de Fomento margina la zona, la deja muy mal comunicada por ferrocarril con A Coruña y le impide disfrutar de un servicio que, prácticamente, se ha extendido ya o lo está haciendo por el resto de Galicia.

Si esto es sangrante, que lo es, todavía es peor el modo en que durante más de diez años se ha ido mareando la perdiz, escurriendo el bulto entre estudios, informes de rutas, trazados... Todo eso para llegar a la conclusión de que el convoy de alta velocidad para Ferrol no es rentable. Por orografía y por la elevada inversión que llevaría aparejada. Un secreto a voces en los últimos tiempos que solo ahora se ha querido destapar.

¿Necesita usted más de diez años para decidir hacer una inversión? Seguro que no. Lo triste es que, otra vez, se haya liado la madeja hasta aburrir para, al final, dejar que el proyecto se muera. ¿Responsables? No los espere. Nunca hay.