La Audiencia señalará en los próximos meses juicios por droga que pueden llevar a la cárcel a decenas de personas del poblado
20 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Parte del clan del poblado de Freixeiro condenado la pasada semana por narcotráfico a diferentes penas y multas se enfrentará en los próximos meses a nuevos juicios, al menos tres, producto de las operaciones antidroga desarrolladas desde el 2008. Entre los encausados está la matriarca de uno de los grupos, María Conchado Salazar, que en el proceso de la pasada semana, fue condena a dos años y tres meses de prisión y multa de 24.000 euros. Aunque está sanción económica, según la sentencia firme dictada por la Audiencia Provincial de A Coruña, pude ser susceptible de sustitución por dos meses de prisión más (un día de cárcel por cada 400 euros impagados).
El registro
El primero de los juicios señalado será el que corresponde a la Operación Escoba, ejecutada por el Cuerpo Nacional de Policía en marzo del 2011 en el poblado de Freixeiro. Durante el registro habían sido detenidas 18 personas acusadas de tráfico de drogas.
El único no gitano detenido en esta operación, un toxicómano que hacía funciones de criado en el poblado y al que llamaban el perro, fue clave para aclarar el sistema de funcionamiento interno en el poblado. Por donde entraban los toxicómanos, como se hacía la venta de dosis, la escala de responsabilidades en el clan... Por eso, el magistrado Morán Llordén, que había supervisado la operación policial, había ordenado a la policía que se protegiese a esta persona, porque se temían represalias por sus delaciones.
De la investigación policial de la Operación Escoba se desprende que el jefe del grupo en el campamento era Antonio Conchado Conchado, que también fue condenado la pasada semana a dos años de cárcel y 12.000 euros de multa, susceptible de ser sustituida por un mes más de cárcel.
Sin duda la Operación Escoba fue una de las más importantes ejecutadas en Freixeiro. La policía había intervenido coches de lujo y 47.000 euros. Lujo y capacidad económica de algunos de los detenidos que contrasta con la miseria del campamento. Oficialmente, parte de los acusados viven de un salario social o Risga y de la caridad pública, pero manejan automóviles muy costosos. El jefe del clan, supuestamente desmantelado en la Operación Escoba, residía en Ferrol, fuera del campamento. Acudía diariamente al poblado para supervisar la venta de droga. Como si se tratase de su centro de trabajo. Porque en el poblado nunca hay grandes cantidades de droga: se va llevando en dosis desde otros lugares más seguros para su venta al pormenor.
Parte de los condenados la pasada semana aparecen en los nuevos procesos
El primer caso que se verá es el de la Operación Escoba, ejecutada hace cinco años