Decisiones

Antía Urgorri Serantes
Antía Urgorri LA MIRILLA

FERROL

Cada día, al detenerme con el coche en el semáforo durante unos segundos, la mirada siempre se iba hacia el mismo punto: el deteriorado edificio del Bambú Club. Y siempre venía el mismo pensamiento a mi mente: cualquier día va a pasar algo. Aunque vallado, el inmueble, con grandes calvas en el tejado, presenciaba el continuo paso de personas y a solo unos metros, un intenso tráfico. Un peligro.

Meses después en el mismo trayecto, la vista se va hacia el mismo sitio, pero en este caso en vez de un edificio en ruinas, hay un solar que empieza a lucir arbolitos, y donde trabajan un grupo de operarios.

No sé si la mejor idea era rehabilitar el Bambú Club y convertirlo en un modelo para la recuperación de Recimil, o si es más acertado derribar el edificio y localizar en su solar un área de esparcimiento. Pero si sé que un mal endémico en la ciudad de Ferrol es que entre lo que se dice que se va a hacer y lo que se hace va un largo camino, que en la mayoría de los casos no tiene, ya no digo final feliz, sino simplemente final.

El tiempo dirá si fue acertado o no el derribo del Bambú Club, pero lo que es cierto es que se tomó una decisión, correcta o equivocada. Solo tomando decisiones se podrá cambiar la imagen de Ferrol y huir de esa idea, heredada por la reforma de la plaza de España, de que antes de que quede mal es mejor no tocar nada. No es cierto. Quedarse parados es ir en el vagón de cola. Avanzar es el único camino, aunque eso implique que se tomen decisiones equivocadas.