Miles de personas asistieron al festival folk en el que Javier Gutiérrez llamó a la rebelión contra el poder económico y político
19 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Moeche volvió a incendiarse en la noche del pasado sábado con el asalto a su castillo. La trigésima cuarta edición de su Festival Irmandiño reunió a miles de personas que de madrugada representaron el histórico levantamiento contra la nobleza en el siglo XV, cuando los campesinos se rebelaron contra el poder establecido por la situación social de opresión, abuso y miseria al que estaban sometidos.
Acorde a los nuevos tiempos, la fachada del castillo se iluminó este año con luces led de bajo consumo, que aportaron un novedoso y vistoso espectáculo multicolor. Tres caballeros portaron las antorchas que incendiaron simbólicamente la fortaleza, y el actor ferrolano Javier Gutiérrez se encargó de espolear a los nuevos irmandiños con un pregón también incendiario. En él, trazó un paralelismo entre la situación vivida en la Edad Media y «el momento de crisis en que estamos y la rebelión a la que también deberíamos someter al poder político y económico», explicaba el pregonero poco antes de leerlo.
Un texto en el que defendió «lo necesario de la cultura en nuestro país, de la cultura de base» y en el que valoró, además, el carácter reivindicativo de un festival que va más allá, considera, de su tono lúdico, musical y social. Aspectos, no obstante, que tampoco faltaron el sábado en Moeche, en un día que comenzaba con una jornada de puertas abiertas en el castillo, con exposiciones y talleres, y que prosiguió con juegos en la zona de acampada. La música tardó en llegar. Problemas de sonido provocaron un retraso de dos horas en el inicio de las actuaciones por problemas de sonido, pero finalmente pudieron actuar Airiños dos Carrís, los incombustibles Os Cempés, los polacos Beltaine y McMardigans, de Toledo, así como Bulebule Vintage.
Desde la organización agradecieron la paciencia de los grupos, especialmente de este último, y de las miles de personas que acudieron a Moeche y destacaron el éxito de público cosechado. Sin cifras oficiales, María José Painceiras, presidenta de la Asociación Irmandiños Moeche, tuvo su propia visión desde la barra: «Facíamos mil bocadillos e marchaban voando». Tras una semana de esfuerzo y con los irmandiños ya replegados, «agora tocará descansar... e limpar para que as vacas volvan a pacer». Hasta el próximo asalto.