La ciudad de Ferrol y, por extensión su comarca, necesita de forma urgente que se tomen decisiones. Y eso, precisamente, eso, decisiones, es lo que no se pone encima de la mesa.
El ejemplo más reciente está, como no podía ser de otro modo, en el ámbito del naval. La columna vertebral del empleo y la economía en la zona. Cuestión esta que no se debe olvidar, por mucho que a algunos les gustaría hacerlo.
El entuerto en el que se ha convertido el proyecto del dique flotante para que Reparaciones sea más pujante y competitiva es, simplemente, dantesco. Fue respaldada la iniciativa de una manera unánime y contundente por políticos, sindicatos, organizaciones empresariales.... Ahora, la cuestión parece ser quién le tiene que preguntar a la UE si es viable o no hacerlo. Que si la Xunta, que si la SEPI, que si el Gobierno central...
En fin. Otro laberinto después de comisiones y comisiones para estudiar y analizar al detalle lo que es obvio y, de paso, ir mareando la perdiz para que nadie tenga que mojarse. Y, al final, no vaya a ser que la pregunta a Bruselas empiece: «¿Verdad que no se puede hacer...?» Porque ya es para creerse cualquier cosa.
En definitiva. Este territorio, el nuestro, necesita decisiones políticas claras y contundentes que avalen proyectos e iniciativas. Y mientras eso no suceda, y no está sucediendo, todo lo demás es dar vueltas en círculo para volver al mismo sitio.