La fragata «Juan de Borbón», un espectáculo en el Arsenal

Ana F. Cuba FERROL / LA VOZ

FERROL

ANGEL MANSO

Ferrol se sumó a la conmemoración del Día de las Fuerzas Armadas

02 jun 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

A Iria, de tres años y medio, le sorprendió la forma redondeada de las escalas de acceso al buque de aprivisionamiento BAC Patiño A-14, cuya cubierta atravesó con rapidez para cruzar hacia la fragata F-100 Almirante Juan de Borbón, abarloada. Fue la más joven de las alrededor de 300 personas que participaron en la primera jornada de puertas abiertas, en el Arsenal de Ferrol. El cabo Roberto Leal, de origen venezolano, guio una de las rutas por este barco cuya misión principal, explicó, «es defender buques de aprovisionamiento, portaaeronaves o buques de asalto anfibio».

«¡Qué guapo, qué chulo...!», exclamó una mujer al entrar en el puente de gobierno. A Francisco, de ocho años (casi nueve, precisó), los sistemas de navegación y las cartas náuticas, en papel, le recordaron el interior del Titanic. Este niño coruñés acudió con su padre y sus abuelos, de Murcia. También le gustaron los radares del puente, aéreo y de superficie, y, sobre todo, el spy, situado en superficie, «de gran potencia, desde Madrid alcanzaría toda la península ibérica», según contó el guía.

Algunos visitantes se interesaron por las maniobras de atraque y otros bromearon sobre la tecnología, antes de llegar al castillo. Aquí la atención se centró en el lanzador vertical de misiles, con 48 celdas, y el cañón de cinco pulgadas, «que se utiliza como apoyo a los servicios de Infantería de Marina, que están en costa», apuntó el cabo. Alguien preguntó por el Príncipe de Asturias, atracado al otro lado del muelle. De camino a la toldilla, donde se encuentra la cubierta de vuelo, los más curiosos se detuvieron ante los paneles con fotografías de la tripulación, que rememoran las operaciones efectuadas por la fragata Almirante Juan de Borbón en 2012 (este año apenas ha salido del Arsenal), de maniobras por el Mediterráneo o en Libia.

La mayoría se hicieron fotografías. Las explicaciones siguieron en el interior del hangar donde se estiba el material de mantenimiento y reparación del helicóptero -«lástima que no esté», comentaban-, trajes y chalecos de colores. Una pareja que ha aprovechado el día para que los niños «conozcan el Arsenal» empieza a mirar el reloj. El tiempo apremia. El Racing se la juega. No hay tiempo de comprar polos de la Armada ni visitar el patrullero Centinela.