El restaurante A Saíña de de Valdoviño está en manos de la segunda generación de una familia dedicada a los fogones más puristas y clásicos. Como ellos mismos cuentan su pericia comienza eligiendo el mejor producto en las plazas de la zona: el marisco les llega de Cedeira y los pescados -todos salvajes- de Burela.
«Temos variedade, pero sempre o mellor producto», precisa Antonio Castro, que lleva 18 años gestionando un local en el que su mujer, Begoña Bellas, está en la cocina. Ambos heredaron este restaurante de sus padres y, de hecho, la primera generación todavía hace apariciones estelares: «Miña nai ven a facer os postres que mellor se lle dan», explica un orgulloso Antonio Castro, que cuenta con tener relevo en el local, porque sus hijos, aunque están estudiando, ya preguntan y se interesan mucho por el negocio.
En cualquier caso la abuela Dolores aparece casi todos los Carnavales para ofrecer sus orejas y filloas, además de algunos fines de semana que se presta a premiar a los clientes con sus flanes especiales. La carta cuenta, además, con otros postres caseros como una milhojas con crema y frutas.
Los hosteleros de A Saíña ofrecen lo mejor de las lonjas con una preparación sencilla y tradicional, pero también recomiendan su solomillo de añojo, su estofado de ternera o su rabo de toro. Por supuesto, cuentan con una bodega igualmente bien nutrida de la que destacan sus Riberas del Duero y sus Mencías.
fogones a saíña, valdoviño