Más madera

José Varela

FERROL

Pone la piel de gallina y provoca insomnio solo pensar en la hipotética veracidad de una noticia publicada por el nada sospechoso de izquierdista The Wall Street Journal respecto de la decisión del Gobierno español de meter mano en la caja de las pensiones para comprar deuda pública. Un recurso suicida con el que aliviar la prima de riesgo y aplazar el rescate. La alocada huida hacia delante emprendida por el partido hegemónico, y el estimulante efecto de imitación que esta actitud contagia de Rajoy abajo a toda la organización popular no tiene más parangón que el «más madera» de Groucho a los mandos de una locomotora en Los hermanos Marx en el Oeste. Una suerte de síndrome de las termitas mezclado con un insano regusto por el cilicio (para otros, que en carne propia escuece), con la salvedad de que los insectos no son conscientes de que la casa de madera que devoran se desplomará sobre ellos mientras siguen a lo suyo. Pero en ello estamos y con una determinación digna de mejor causa. Como el Ayuntamiento de Ferrol no tiene dinero, dice, recorta los puentes festivos a sus empleados (¿) pero mantiene el gasto de casi un millón de euros, ahí es nada, para urbanizar la Plaza de España; aunque, eso sí, sin aprovechar todo el volumen soterrado. Y tira para adelante, no te pares, desentiéndete del dique flotante, del barquito mexicano y hasta de los semáforos -¿Catabois, cuántos años van ya?-. Por lo menos, Groucho, Harpo y Chico dejaban el regusto de su acidez aunque esta del año cuarenta no sea su mejor película.

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