El documento penalizará económicamente bajas e impuntualidades
29 jun 2012 . Actualizado a las 12:43 h.Alguien comentó: «Isto parece unha feira». No lo era. Pero sí fue un pleno tenso, con abucheos, gritos, insultos, llamadas al orden del alcalde... Y pancartas, muchas, casi tantas como ciudadanos que llenaron el salón de sesiones de Ferrol. El grupo de gobierno resistió casi impertérrito a las protestas de trabajadores municipales, vecinos contrarios a más inversiones en la plaza de España y parejas afectadas por las preferentes, muchas mayores, que soportaron el sesudo debate de la corporación local.
El punto más controvertido fue la aprobación del plan que reorganiza la jornada laboral y el horario de los empleados del Concello. Por eso había en la sala una nutrida representación de trabajadores y de sindicalistas. El alcalde permitió que interviniesen dos: Lis Leira (CIG) y Ángel Bouza (UGT). Todo muy formal. Ambos denunciaron que se trata de un plan que recorta sueldos y derechos y acusaron al gobierno local de manchar el nombre de los trabajadores municipales. Anunciaron que denunciarán en los tribunales el documento. El público estalló en aplausos en varias ocasiones durante ambas intervenciones y abucheó a la edila de Recursos Humanos, Martina Aneiros, en su intervención. Especialmente, cuando la concejala negó que se tratase de un «plan de ajuste o de recortes» y justificó la propuesta en que «todos tenemos que hacer un esfuerzo en estos momentos». Ahí tuvo que intervenir el alcalde para llamar al orden a la sala. José Manuel Rey volvió a lanzar una advertencia al público cuando este volvió a reaccionar con gritos y pitidos al escuchar que Aneiros decía: «Este documento beneficia a los funcionarios que cumplen con su horario».
Retirada y negociación
Los portavoces de los tres grupos de la oposición de izquierdas pidieron al regidor que retirase el plan y que lo renegociase con los sindicatos en aras de la paz social. Iván Rivas (BNG) calificó la propuesta como una agresión y razonó: «Facer traballar aos funcionarios dúas horas e media máis á semana non vai resolver ningún problema». Javier Galán (IU) ?Yolanda Díaz no asistió? arrojó dudas sobre la legalidad de algunos apartados del documento y solicitó que el secretario emitiese un informe. Natividad González (PSOE) acusó al gobierno local de aplicar una «pésima política de personal» y auguró que tendrá que rectificar el plan por sentencia judicial.
El PP resistió la presión, se votó el plan, y este fue aprobado inicialmente. El documento aún debe superar un período de exposición pública. El plan tiene forma de reglamento. Además de fijar el horario de los trabajadores municipales en 37,5 horas a la semana, establece, entre otras cosas, que se descontarán del salario las impuntualidad y faltas al trabajo; además, durante las bajas laborales no se cobrará productividad.