El georradar rastrea por tercer día en Cotobade las fincas de Ramiro Villaverde

Alfredo López Penide
lópez penide PONTEVEDRA / LA VOZ

FERROL

Por tercera vez en algo menos de dos meses, la Guardia Civil y el Ejército rastrearon ayer con georradar las fincas que Ramiro Villaverde Gómez, el único imputado por la desaparición de María José Arcos, posee en Cotobade (Pontevedra). En esta ocasión, según precisaron fuentes próximas al caso, los investigadores no tienen un límite temporal para concluir las pesquisas, si bien estas se están desarrollando con mayor celeridad que a finales de noviembre. De este modo, a primera hora de la mañana, operarios municipales desbrozaron todo el entorno donde se llevaron a cabo las pesquisas. Acto seguido, militares de la Academia de Ingenieros de Hoyo de Manzanares (Madrid) comenzaron las indagaciones sobre un área de vides. Las labores se detenían cada vez que el georradar localizaba algún objeto que pudiese ser de interés, instante en el que se realizaba una cata. Ninguna de las llevabas a cabo durante la jornada de ayer dio un resultado positivo, ya que, en la mayoría de los casos, se trataba de piedras. En cualquier caso, los datos que arroje este escáner tendrán que ser documentados y analizados por los investigadores por si pueden arrojar algún tipo de luz sobre la desaparición de la compostelana. De hecho, agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil controlaron en todo momento las labores que se estaban realizando. También Ramiro Villaverde y su abogado se desplazaron durante la mañana hasta Cotobade. El primero, en todo momento, se mostró tranquilo, aunque declinó hacer declaraciones. Por su parte, su representante legal, Iván Núñez, consideró que estos rastreos «deberían ser los definitivos». Al tiempo, criticó que, mientras que en los auspiciados por el Instituto de Medicina Legal «nos iban diciendo puntualmente en qué consistía todo, esta vez, no». Explicó que en aquellas inspecciones «hicieron una especie de escáner de la finca, luego analizaron los datos, dejaron una especie de señales o catas, y finalmente procedían a levantar lo que consideraron oportuno». Sin embargo, y al contrario, «esta vez, por lo que veo, las hacen directamente». El abogado confirmó que no les han facilitado los resultados de las primeras inspecciones. Petición de archivo El abogado de Villaverde reiteró ayer que «sería preceptivo dictar un archivo y sobreseimiento de la causa» al entender que no hay datos objetivos que apunten a su cliente. Recordó que «la Audiencia dijo que el móvil que se consideró en la investigación, que era económico, no existe, no tiene virtualidad». Tras remarcar que Villaverde está sufriendo perjuicios «de toda índole», volvió a insistir en que alguna de las fincas rastreadas fue adquirida en el 2008, «con mucha posterioridad a la desaparición, y no tiene ningún interés en la causa». Por su parte, Xosé Antón López, del despacho de abogados que lleva la acusación, aseguró que «la esperanza siempre existe, nunca se pierde». Ingenieros militares y guardias civiles acudieron ayer a la zona