Es un día cualquiera de este mes. El primer tren A Coruña-Ferrol se prepara pasa salir desde el andén 1 de la estación de la ciudad herculina. Son las siete de la mañana y desde las ventanas del veterano TRD se puede ver el tren con destino Vigo y parada en Santiago lleno de viajeros. Al fondo, en el anden 5, espera el nuevo Avant, que tarda menos en llegar a Ourense que el TRD a Ferrol, una hora y ocho minutos frente a una hora y cuarto.
Solo tres pasajeros y dos conductores subieron al tren a la ciudad naval, que salió con puntualidad británica a las 07.15 y el viaje, pese a que los vagones de los TRD siguen siendo cómodos, fue el acostumbrado festival de paradas, marchas atrás en Betanzos-Infesta, curvas a 40... Nunca en todo el trayecto llegaron a viajar más de 11 personas y solo dos hicieron todo el viaje.
La mayoría de la gente subió y se quedó en paradas intermedias. Cuando el convoy llegó a Ferrol a las 08.40, con diez minutos de retraso sobre el horario previsto, el pasaje se componía casi en exclusiva de estudiantes procedentes de localidades próximas a Ferrol.
En el viaje de vuelta, iniciado a las 10.55 horas otra vez con puntualidad y en la misma máquina, subieron al tren solo cinco pasajeros en Ferrol. El resto del viaje fue como la ida, lento y en vagones casi vacíos.
Precios de los billetes
Los trenes Ferrol-A Coruña, lastrados por vías primitivas que no hay planes para mejorar, solo tienen una ventaja frente a otros medios de transporte público como el autobús: son relativamente económicos.
El billete de ida cuesta 5,05 euros, mientras el de ida y vuelta incluye una pequeña rebaja hasta los 9,10 euros. Pero esos precios tienen los días contados.
El Gobierno central acaba de recortar la subvención que recibirá Renfe el próximo año en 200 millones de euros, cifra que con toda probabilidad repercutirá en el coste de los billetes.
El aumento definitivo todavía esta por definir, pero ya hay algunas pistas sobre la mesa: ayer se supo que en Cataluña los billetes costarán un 8% más.