omos demasiado periféricos. Tanto, tanto, que no se nos quiere conectar a las velocidades que disfrutan otras zonas del país. Somos tan periféricos que, incluso, en un gabinete de prensa del Gobierno central, al que suscribe, tras plantear una pregunta, se le interrogó: «¿Ferrol en qué provincia está?». ¡Buff! Golpe bajo. O el interlocutor en cuestión se perdió bastantes lecciones de geografía o le faltaba cafeína en el cuerpo. O, simplemente, no estaba a lo que tenía que estar.
En todo caso, sirva la anécdota para ilustrar esa excesiva periferia que comentaba al principio. Tan acusada que, un poquillo más, y nos caemos al mar sin darnos cuenta.
Y eso deben pensar algunos y algunas en Madrid. Que estamos tan pendientes de mantener el equilibrio en tierra que no nos preocupamos de otras cosas.
Algo más de doscientos millones de euros son los que hacen falta para que Navantia disponga de su dique flotante para Reparaciones y para que el puerto exterior tenga un ferrocarril imprescindible. No es gasto. Es inversión.
Pero ha de ser que, tan periféricos vivimos, que las demandas -reiteradas y argumentadas hasta la saciedad- se deben de quedar en el camino hacia la capital del Reino. O eso, o que nadie hace ni caso a las necesidades de un territorio al que la crisis llegó hace mucho más tiempo que al resto de España. A una zona a la que se le deben bastante más de esos doscientos millones de euros para poder reactivarse. PD: Ferrol está en A Coruña.
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