En un partido como el disputado ayer en O Roxo estaba claro que el primer equipo que marcara tenía la mitad del triunfo en el bolsillo. El Cerceda tuvo dos claras y aprovechó una de ellas. El Racing dispuso de un par de ellas en la primera parte y dos o tres más en la segunda aunque, una vez más, no fue suficiente para marcar.
De haber entrado una de las que tuvo en la primera parte con total seguridad el partido habría discurrido por un rumbo bien diferente.
Por otra parte, el equipo necesita tranquilidad. Tras recibir el gol, en una acción de auténtica mala suerte, a los ferrolanos todavía le quedaban casi 25 minutos por delante para intentar la igualada, sin embargo, pesó mucho las prisas y se cayó en la precipitación, que es dar facilidades a la defensa.