La ayuda también puede convertirse en algo excesivo

antón bruquetas NARÓN / LA VOZ

FERROL

Un naronés, incapaz de gestionar el plástico que recogió por solidaridad

23 sep 2011 . Actualizado a las 15:00 h.

Cuando José Rivas Romero, un vecino de 28 años de Narón, comenzó en julio a recoger tapones y envases de plástico para una acción solidaria jamás pensó que el que acabaría pidiendo ayuda sería él. Tal fue la avalancha de envíos que recibió en su casa que, en un principio, le obligó a buscar una nave para poder almacenar todo el material. Y ahora, que ya ha terminado la campaña en la que colaboraba y que pretendía lograr una mano mioléctrica para un niño portugués que nació sin esta extremidad, es incapaz de transportar todo lo que fue acumulando hasta una planta de tratamiento. No puede hacerse cargo del coste del traslado.

El Concello ya le ha solicitado que retire el plástico del local municipal en el que se apila cerca de una tonelada de ayuda llegada hasta Narón desde toda España. «Cuando empecé a hacer la campaña para lograr que Diogo Farinhoto tuviese su mano recibí llamadas de Madrid, Alicante, Barcelona, Santiago, ....», comenta José Rivas, quien agrega: «Fue una goteo constante que duró todo el verano».

Con el apoyo de vecinos de toda Galicia y otras partes de España, la madre de Diogo Farinhoto consiguió las 29 toneladas de plástico necesarias para que una empresa de reciclaje pagase la operación del pequeño. Para él se abría un camino de esperanza.

Sin embargo, para José Rivas nacía un problema, el de gestionar toda la ayuda que había recibido. «Hablo -dice- con todo el mundo y, claro, ahora nadie tiene dinero».