Vecinos creen que la posibilidad de recuperarla se perdió en los noventa
30 ago 2011 . Actualizado a las 12:20 h.Desinterés de los ministerios en Madrid, escasa capacidad del gobierno local de Mañón, problemas con los derechos de reversión de los terrenos. Son algunas de las razones que se aducen en O Barqueiro para explicar el estado de abandono de la que fuera base norteamericana de Estaca de Bares. Si bien en el 2006 se anunció una solución inminente para recuperarla para el pueblo, nada se concretó ni como mirador, albergue o aula medioambiental. Los cacos levantaron incluso las azoteas para extraer el aislamiento y canalizaciones de cobre. Los destrozos en los inmuebles están a la vista y, según vecinos consultados en el núcleo de A Vila, la oportunidad se perdió al no actuar en los momentos inmediatos a su abandono por los estadounidenses, a principios de los años 90, cuando pasó a depender del Ministerio de Defensa.
Según el alcalde de la localidad, Alfonso Balseiro, la pelota está ahora en el Ministerio de Medio Ambiente. El jefe de la Demarcación de Costas en Galicia, Rafael Eimil, visitó recientemente el lugar, según confirmó el regidor, pero aún no hay solución a la vista. «Puidose recuperar no seu día cun obradoiro de emprego -explica-, pero está claro que dende Madrid non se toman as cousas como deberan. Cando as cousas non doen, pasa isto. Nós tomaramos un acordo plenario no Concello para comprárllelos terros da base por cinco millóns de pesetas, e intentar aproveitala, pero entonces meteron o tema nun caixón. Nós queríamos acondicionar aquelo para un albergue onde os rapaces poideran vir de campamento y crear uns oito empregos». Recuerda que en la construcción de la base trabajaron muchos vecinos y que en posteriores ampliaciones se edificaron más habitaciones e instalaciones deportivas.
Ahora la degradación de la base es patente en un lugar muy visitado, pues en días de verano sobre todo, no paran de llegar coches al que es el punto más al norte de la península, con una incomparable vista sobre el océano.
En el municipio hay quien, no obstante, piensa que desde el Concello no se han sabido o querido mover. Sobre los derechos de reversión a los propietarios de los terrenos donde se construyó la instalación, hay quien sostiene que no es un escollo pues en su día hubo quien ejerció su derecho a recuperarlos, y quienes dejaron pasar el plazo sobre un lugar con usos muy afectados por la Ley de Costas.
Al parecer, desencuentros entre los vecinos con derecho al uso de cinco molinos de auga que hay en el acantilado, también motivaron la pérdida de subvenciones de la Diputación para restaurar dicho patrimonio. En cambio, sí se salvó el semáforo donde había una dotación de militares españoles para manejar las señales, hoy convertido en un coqueto alojamiento turístico. «Comprámolo por 300.000 pesetas, e entre voo a Santiago, taxi ó Barqueiro e comidas, gastaron máis diso os que viñeron de Defensa a firmar na notaría», argumenta Balseiro.