jukic, ex jugador del Dépor y ahora entrenador del Valladolid, decía hace poco en unas declaraciones a este periódico una verdad futbolística trascendental: «Ahora todo el mundo tiene que ir a la cantera, a trabajar con gente joven. Se acabó el talonario».
Por otro lado vemos que una entidad como el Barça, que ya hace tiempo apostó por esta política, acaba de renovar sus instalaciones de La Masía. Con la llegada de Cesc Fábregas, puede haber hasta nueve titulares habituales del equipo catalán producto de esta fábrica de futbolistas.
Porque, ¿qué locura era aquella de que en el Dépor mejor de su historia solo hubiese un jugador gallego? ¿Y en el Celta? Y ahí están los dos, en lo deportivo y en lo económico.
Es indudable que de cien apuestas por los jóvenes solo unas pocas darán el resultado apetecido, pero también que muchas de esas promesas tendrán salida en otros equipos y eso será una fuente de ingresos para el club.
Porque sí, era muy fácil abrir el talonario y de la noche a la mañana resolver la conformación de un buen equipo para la vecina temporada. Pero no, al deportista hay que hacerlo desde el principio, inculcándole todo lo necesario hasta convertirlo en un buen jugador. Y a veces se conseguirá incluso un extraordinario futbolista. No es un camino de rosas pero, creo, es el más sensato para evitar los batacazos catastróficos de los que hemos sido testigos en estos últimos tiempos.
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