Los ferrolanos tienen pocas opciones para dejar sus mascotas al viajar
26 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Con la llegada del estío, muchas personas deciden escapar a otros lugares para disfrutar de un merecido descanso, pero se encuentran ante la incertidumbre de dónde dejar a sus mascotas, ya que la mayoría de los hoteles no aceptan la entrada de animales en sus instalaciones.
Las opciones no son muchas y las más repetidas son dos: dejarlas en casa y que un amigo o familiar vaya un par de veces a la semana a atender al animal o dejarlo en la vivienda de otra persona. «Como vivo en una finca con campo, dejo a los perros y a los gatos en casa, y encargo a un familiar o amigo que vaya un par de veces por semana para ver si está todo bien y les dé más comida», comenta Pilar Gesto, dueña de varios perros y gatos. «Suelo dejar a mi gato en casa de un familiar para que lo cuide mientras estoy de viaje», señala Javier López, propietario de un gato.
Otra posibilidad es reservar plaza en una residencia canina o felina, aunque según María del Mar López, propietaria del centro veterinario Catro Patas en Narón, que cuenta con la única residencia de este tipo en Ferrolterra, no es la opción mayoritaria. «La gente no utiliza mucho este servicio durante el verano porque es un período de tiempo largo, lo suelen usar más los fines de semana -asegura López-. Lo que sí tenemos son reservas de gente que viene de Madrid, Bilbao o Valladolid de vacaciones a la ciudad y que dejan sus mascotas aquí, porque en los hoteles no se permite la entrada de animales».
Esta residencia que tiene capacidad para un total de catorce perros y gatos, cuenta con habitáculos individuales con todo lo necesario para atender las necesidades de las mascotas. «Suelen traer más perros que gatos -explica López-, ya que es más fácil dejar un gato en una casa ajena que a un can». El coste de esta residencia es de siete euros diarios. El precio incluye la estancia, el alimento y la salida un par de veces al día, de una en una de las mascotas, «aunque si son cachorros dejamos que salgan varios para que puedan jugar», especifica López. También hay servicio de peluquería y baño, aunque hay que pagar un dinero extra por ellos. No solo los dueños sufren la recesión económica a la hora de disfrutar de sus vacaciones, las mascotas también. «Este año por ahora hemos tenido menos reservas, se nota la crisis», asegura López.
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