Si el IGVS pretende, una vez hecho efectivo el desahucio del bajo A del portal 55 de Emilia Pardo Bazán, adjudicar de nuevo este piso de promoción pública, que tiene tres habitaciones, cocina y salón-comedor, deberá antes someterlo a una importante reforma. Sino, denuncian los vecinos, se quedará abocado al abandono, como ocurre en un centenar de viviendas del barrio, según la información que maneja la entidad vecinal.
Óscar, hijo de Carmen, que residía en el piso de Caranza, abrió ayer las puertas de la casa donde, asegura, han vivido diez personas en poco más de ochenta metros cuadrados. «Tres en esta habitación, tres en esta, dos en aquella y yo y mi mujer en el salón», así explica el joven cómo se distribuían para dormir.
Sin apenas muebles, que fueron retirados por la propia familia, la vivienda se encuentra en una situación insalubre, con un avanzado estado de deterioro. Óscar aseguraba ayer que en la caja superior de la persiana había amianto, con el que habrían convivido durante sus años de estancia en la casa.
En este piso entraron a vivir en 1983, y por las deudas acumuladas por el IGVS el contrato que estaba a nombre del marido, venció en 1999. Desde entonces han sido okupas en la esta casa, que ahora deberán abandonar.