El futuro alcalde ha anunciado la inminencia de un plan de austeridad y de la reestructuración del Concello
06 jun 2011 . Actualizado a las 13:01 h.Un gobierno con mayoría absoluta no exime de las dificultades de un mandato en Ferrol. A partir del sábado, el nuevo alcalde, José Manuel Rey Varela, tendrá ocasión de comprobarlo. Nada más sentarse en un sillón -en el que ya advierte que parará lo mínimo en aras de una mayor política de calle- deberá hacer frente a numerosas cuestiones, algunas heredades de la labor de varios de sus antecesores y otras nuevas, extraídas de su programa electoral Ferrol 2020. Todas ellas marcarán el rumbo de un cuatrienio inédito en la ciudad en el que el Partido Popular podrá gobernar por primera vez en solitario y con mayoría suficiente.
plan de austeridad
Ahorrar un millón de euros en los cien primeros días. Es su primera y máxima prioridad: aplicar un plan de austeridad sobre el que no quiere concretar por el momento nada más allá de lo anunciado públicamente. A saber, un ahorro del 10% en el coste del gobierno de los asesores, de un 25% en protocolo, de otro 25% en publicidad y propaganda, otra cuarta parte en estudios y trabajos técnicos, un 10% en comunicaciones telefónicas, otro tanto en gastos en fiestas, un 25% menos de horas extra y otras tres cuestiones añadidas: la renegociación de la deuda municipal, la de los convenios del agua y el compromiso de congelación de impuestos en tiempos de crisis como el actual. Con todo ello, Rey Varela ha anunciado su intención de ahorrar un millón de euros en los cien primeros días de gobierno.
reorganización municipal
La segunda gran tarea. El nuevo gobierno renovará la estructura del Concello de Ferrol nada más empuñar el bastón de mando para poner orden «en una administración desorganizada». Comenzará por un cambio en las concejalías, que se estructurarán en cinco áreas -Participación, Comunicación y Nuevas Tecnologías (dependiente de la Alcaldía aunque con concejal propio); Economía, Hacienda, Patrimonio, Turismo y Recursos Humanos; Medio Ambiente, Urbanismo, Obras, Servicios, Zona Rural y Seguridad; Bienestar, Empleo Igualdad y Juventud; y Cultura, Educación, Universidad y Fiestas. Además, habrá seis concejalías territoriales por barrios: Caranza; Ensanche, Ultramar, San Xoán y O Bertón; A Magdalena, Ferrol Vello y A Graña; Esteiro y Recimil; Canido, San Pablo y Santa Mariña; y zona rural.
El PP ha anunciado una revisión «en profundidad» de la relación de puestos de trabajo para una mayor racionalización y reducir las horas extra. No serán los únicos cambios inminentes para los trabajadores municipales: el PP quiere abrir nuevas oficinas de atención al ciudadano en Caranza y en Serantes, aparte de una en el propio Concello, así como elevar el número de efectivos de la Policía Local hasta los 146 agentes al término del mandato.
el sector naval
El pilar de la economía local. La construcción naval es para José Manuel Rey el tema clave de su futuro mandato. Una cuestión que requerirá de acción inmediata ante las protestas de los trabajadores de los astilleros de la ría por la falta de carga de trabajo que garantice su futuro. Pese a las escasas competencias de la administración local de un asunto que trasciende las fronteras ferrolanas, el alcalde electo ha anunciado su intención de impulsar un gran centro de reparaciones navales en la ría, negociar el levantamiento del veto de Astano antes del 2015, reactivar Imenosa y negociar con Dragados Offshore para dar uso a las instalaciones de Navantia Fene.
la plaza de españa
Tierra para el centro deportivo. Se ha cansado de decir que lo que haría él si fuese alcalde sería rellenar con tierra el subsuelo de la plaza de España, donde estaba previsto el centro deportivo. Ahora deberá cumplir su palabra y, como explicó en campaña, aprovechar ese sustrato para plantar árboles de gran porte, en concreto cedros, la especie que caracterizaba la plaza antes de los nueve años de reforma. No se explicita cronograma para esta actuación, aunque la lógica parece aconsejar aprovechar los trabajos todavía en curso en este espacio público.
la plaza de armas
La siguiente gran obra. Dos años es el período que se ha dado José Manuel Rey Varela para iniciar y concluir la reforma de esta polémica plaza, que rechaza convertir en una nueva plaza de España. Su partido siempre ha defendido desde la oposición que es posible reformar el aparcamiento subterráneo para que albergue 400 plazas de estacionamiento, de las que quieren reservar un número para residentes y trabajadores de A Magdalena.
recimil
Derribar o no, esa es la cuestión. «El PP sigue considerando el derribo y la construcción de un nuevo Recimil como la mejor solución», pero conservando la traza original y «respetando los derechos de sus inquilinos». Es la cuestión central sobre el barrio que recoge su programa electoral, pero no la única que deberá afrontar el alcalde. Los últimos mandatos se han pasado la patata caliente de este barrio, que cuenta con 1.170 viviendas, y que ha sufrido catalogaciones y descatalogaciones mientras el deterioro hace mella en una urbanización de los años cuarenta. Rey Varela deberá decidir ahora si sigue adelante con el proceso iniciado por sus antecesores para la adjudicación de viviendas vacías y también con la regularización del censo de ocupantes.
la muralla
Abrir Ferrol al mar y la relación con Defensa. La principal apertura de Ferrol al mar a ojos de Rey Varela debería realizarse por el puerto, donde proyecta un centro comercial y de ocio. Pero también, como mantuvo el gobierno en funciones, a través de la muralla. Rey Varela propugna suprimir la muralla que delimita el recinto de Navantia. Y para el Arsenal, quiere llegar a un acuerdo con Defensa para restituir el diseño original del siglo XVIII. Con las conversaciones en marcha entre Concello y Defensa, tendrá que decidir si adopta el proyecto del gobierno de Irisarri o si lo cambia por uno propio. Lo que tiene claro Rey Varela es que exigirá al ministerio que cumpla con sus obligaciones fiscales, exigiendo compensación económica por la ocupación del 20% del suelo urbano. Pero lo primero que deberá zanjar será el reparto de parcelas entre Defensa y el Ayuntamiento, todavía pendiente de pasar por el notario, en el Sánchez Aguilera y definir el futuro de esta gran área.