Grave problema de salud al que se enfrenta nuestra sociedad actual, el de la obesidad en la infancia.
Problema que en muchos casos comienza ya en la infancia, en la adolescencia, atribuyéndosele dos razones fundamentales: inadecuada alimentación, con un exceso de calorías, y falta de actividad física, sea deporte o simplemente «mover» esa máquina maravillosa que es el cuerpo humano.
Hace unos días veía unas fotos antiguas (años ochenta) en las que se podía observar a unos nadadores en su piscina. Y algo me llamó la atención: se les veía fuertes, cuerpos bien formados, y con los músculos perfectamente marcados, sin apenas grasa. Y eso era generalizado en todos ellos. Me sorprendió porque hoy en día es raro ver -entre la juventud en general- esos vientres con los abdominales perfectamente delineados y con ausencia de masa adiposa.
Los niños hoy en día salen poco a la calle. Cuando se trasladan al colegio, o a otras actividades, incluidas las deportivas, lo hacen en el coche de sus padres.
Recuerdo mis costumbres con 13 o 14 años, viviendo en A Coruña. Hacía atletismo en invierno y siempre echaba una carrera hasta las pistas de Riazor, en donde me entrenaba. En verano diariamente iba a nadar y caminaba con mis padres la ida y vuelta hasta la piscina, una distancia de cinco kilómetros, por puro placer.
Además, entonces, no había maquinitas electrónicas y tener un televisor era un lujo caro y raro.