Tercer Mundo

Francisco Varela E

FERROL

s posible que no estemos en el mejor momento para abordar un debate sereno sobre el chabolismo de drogas del entorno de Ferrol, singularmente Freixeiro, pero la última redada ha puesto sobre la mesa una realidad que, aunque conocida por todos, no veíamos porque mirábamos para otra parte. Cualquier persona que transitase por la autovía que da enlace al polígono industrial de Río do Pozo observaba a diario el caminar de decenas de personas, con el afán propio del que sufre el síndrome de abstinencia y precisa cuando antes una dosis. Como el alcohólico que cada mañana tiembla al tomar la primera copa que le calme le ansiedad, con la diferencia de que éste acude al supermercado o al bar de la esquina, mientras que aquel lo hace en el trapicheo clandestino. También miraban para otra parte las autoridades educativas, la policía local, ante la presencia de menores en la calle a horas escolares. ¿Cómo es posible que se anuncien periódicamente planes de realojamiento de chabolistas y aquí, en Freixeiro, todo siga igual? Algo raro está ocurriendo que nos lleva a girar la cabeza para el lado contrario al del suceso. ¿Cómo es posible que nunca se haya convocado una junta de seguridad de Narón específica sobre Freixeiro? Aunque solo con medidas policiales no se resuelve. Se precisa de un planteamiento global y explicar por qué nada se ha hecho en una década. Dejarlo todo así es fuente de racismo o ejemplo de que al pie de un Concello se entra en el Tercer Mundo.