l precio del petróleo sigue subiendo (en parte porque el dictador que rige uno de los países de donde lo importamos está masacrando a su propia población), así que la gasolina seguirá subiendo a nubes más altas cada día y miles de ciudadanos se verán abocados a dejar el coche en casa. El paro no va a bajar a corto plazo, aunque la crisis económica parezca tocar fondo.Los sueldos de quienes tienen trabajo no van a subir, aunque la inflación esté repuntando. El mercado inmobiliario sigue digiriendo el enorme empacho de ladrillo y el año pasado se firmaron menos hipotecas, lo que significa que el piso que muchas personas están pagando con enorme esfuerzo vale en no pocos casos hoy menos que cuando lo compraron. Para reducir el gasto de las Administraciones públicas, no se van a cubrir muchas de las vacantes de funcionarios que se están produciendo. Eso significa menos oportunidades de encontrar trabajo para muchos jóvenes y menos médicos, menos maestros o menos polícias en un próximo futuro.
Los mismos lectores que se enfrentaban ayer a estas noticias en los medios de comunicación, tropezaban con la inacabable polémica sobre si el líder de los socialistas gallegos está o no al día en el pago de tasas por obras en su casa. Con todos los respetos a la presunción de inocencia, si no hay nada que ocultar, resulta difícil de entender por qué no abre puertas y ventanas para que el supuesto montaje caiga por su peso, quede su imagen impoluta y no den la impresión gobernantes y opositores de estar más preocupados por temas como este que por los muchos y graves problemas que nos afectan a todos.