Hace treinta años

Nona Inés Vilariño

FERROL

22 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

añana, miércoles, se cumplen 30 años del intento de golpe de estado del coronel Tejero. Quiero agradecer que, desde el Congreso de los Diputados, se recuerde que aquel nefasto día se pretendió secuestrar la voluntad del pueblo español cuya apuesta por la libertad era, así se comprobó, irreversible.

En ocasiones, algunos enterados, que los hay, han menospreciado el alcance y el significado de aquel intento. Después de treinta años, las emociones van dando paso a un estado de ánimo más sereno, a una visión menos dramática de lo ocurrido. Pero eso no debe poner en peligro la memoria histórica de un hecho inconcebible en un país de Europa a finales del siglo veinte. Desde la legitimidad que me da haber vivido aquellas dieciséis interminables horas de secuestro y haber sufrido la violencia de un acto que ha dejado alguna secuela, incurable ya, en el alma de muchos españoles, entre los que me encuentro, quiero hacer una reflexión: Allí sí estaba la extrema derecha que, una vez más, nos heló el corazón. La irresponsabilidad con la que algunos políticos, tan defensores ellos de la memoria histórica selectiva, se refieren al adversario político calificándolo como de extrema derecha, me preocupa y mucho. Cuidado con determinado tipo de adjetivaciones. La extrema derecha tiene rostro, pero tratar de identificarla con la derecha parlamentaria es un intento, vil por cierto, de resucitar las dos Españas en beneficio de la causa? electoral.

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