Monumento al orgullo obrero

Luís A. Núñez FERROL / LA VOZ

FERROL

Hasta siete generaciones distintas comparten portales en San Valentín

11 feb 2011 . Actualizado a las 14:17 h.

Desde que Serafín Vilar Fuentes participó en la formación de la cooperativa de trabajadores de la antigua Astano hasta nuestros días ha pasado un mundo. De hecho, recuerda: «Que eu teña coñecemento, son o único que queda con vida» de la sociedad que impulsó la construcción del barrio de San Valentín. «Había un problema de máxima urxencia» en el astillero, relata, pues la factoría fenesa «creceu a un ritmo tan grande que era imposible dar vivenda a toda a plantilla».

Cuando se planteó la edificación, «había un proxecto para oitocentas vivendas», añade. Pero, «houbo moitos atrancos», reconoce, y se registraron muchas bajas de socios a la hora de hacerlo efectivo. Al final, el barrio se quedó en torno a los cuatrocientos pisos porque «asumimos unhas cincuenta máis para completar os bloques -concluye Vilar- e en seguida se encheron».

La cooperativa se formó en el año 1967. Contaba con el apoyo de Astano, que dio facilidades a los trabajadores para abonar el anticipo de 2.500 pesetas de entonces «para pagar o proxecto». Era un 1% de las 250.000 pesetas que costarían los pisos. Finalmente, el precio se elevó hasta las 450.000, «porque había que facer fronte aos préstamos».

La iniciativa salió adelante y «o 20 de marzo de 1971 ás sete da tarde» se instaló el primer vecino, Manolo Veiga, quien no tardaría en tener compañía. Un colega suyo del astillero ya fallecido, Paco Abeal, ocupó otro piso. «Pero vivíamos un en cada lado do barrio», apunta el pionero.

Ese verano, aprovechando las vacaciones, se llenó San Valentín de vida. Y no tardaría en llegar el primer alumbramiento. «Eu fun a primeira nena», agrega la ahora concejala de IU en Ferrol, Yolanda Díaz. «Vivín aquí ata os 13 anos e todo o que son débollo a este barrio», indica.

Porque era un entorno de trabajadores, destaca, unidos por una camaradería indescriptible: «Se olía a café na rúa, entrabamos todos na casa que fora para tomalo sen avisar». Y esa gran familia de San Valentín (actualmente el barrio más denso de Fene, con unos 1.500 vecinos en una superficie de apenas 64.000 metros cuadrados), aún se mantiene unida. Hasta siete generaciones comparten ahora portales, según el actual presidente del Centro de Promoción Social, Juan Miraz. Y tanto jóvenes como mayores coinciden: «Se fora hoxe, repetiríamos a experiencia» de construir un nuevo barrio a imagen y semejanza del suyo.

«O único que cambiaríamos -indican- é o tema dos ascensores», sin los que se erigieron los inmuebles primitivos por «aforrar gastos» que entonces, con unos residentes de veinte a treintañeros, no veían tan necesarios como ahora.