La entidad todavía dispone de más de un millón de euros de fondos propios pero no se puede descapitalizar
08 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Pese a los malos tiempos que corren, a la crisis, al mal ejemplo de los clubes de Primera y Segunda División que deben miles y miles de millones o a los innumerables apuros que pasan los clubes de Segunda B para pagar sus nóminas, el Racing no debe ni un euro a nadie y es probable que siga siendo uno de los clubes más saneados del fútbol español. Sin embargo, la pasada temporada de liga y el descenso a la Tercera ha sido un duro varapalo y obligó a los dirigentes racinguistas a romper la hucha del capital social fundacional para hacer frente a las deudas.
El club cerró la pasada temporada de liga con un déficit (la diferencia entre lo que gastas y lo que ingresas) de 484.360 euros, es decir, algo más de 80 millones de las antiguas pesetas. El club ha tenido que echar mano del capital social para hacer frente a este deuda, de ahí que no deba ni un euro.
No es que Isidro Silveira y sus colaboradores, que se han destacado tradicionalmente por su prudencia económica, se volvieran locos, sino que en la temporada pasada todo salió mal.
El Racing se gastó mucho más dinero de lo debido. Había presupuestado unos gastos de apenas un millón de euros, en concreto 1.058.600 euros, y en realidad se gastó 1.305.590, es decir casi 247.000 euros más de lo previsto. Además, también ingresó mucho menos dinero de lo previsto, ya que había calculado unos ingresos de 1.058.600 euros, lo mismo que pensaba gastar, cuando en realidad ingresó tan solo 821.230 euros, es decir, 237.370 euros menos de los previstos. Al margen de la crisis, los malos resultados deportivos, que no animaron a los aficionados, así como el no disputar la fase de ascenso, con los consiguientes perjuicios económicos en cuanto a taquillas y derechos de televisión, propiciaron en parte esta bajada de ingresos.
El mayor desfase en los gastos en la pasada campaña de liga estuvo en los sueldos de los jugadores. Estaban presupuestados 400.689 euros y en realidad se gastaron 547.365 euros, es decir 146.676 euros más de los previstos. Una parte de este dinero se empleó en pagar a Nacho Calvillo y a Rubén Pérez, que llegaron en el mercado invernal, y en mucha menor medida Pablo Rey, que igualmente llegó desde el Narón en el mercado invernal.
Además se han gastado 76.748 euros en indemnizaciones a jugadores, es decir, en los gastos para dar de baja a jugadores en el mercado invernal.
Por otra parte, también se notó en las cuentas el ascenso del Racing juvenil a la División de Honor, lo que que supuso un importante gasto, difícil de clarificar ya que está metido en diferentes partidas. En gastos extraordinarios el Racing se gastó 42.229 euros cuando había previsto para este concepto 500 euros.
En la asamblea de accionistas, prevista para el día 29 de este mes de diciembre, el club dará cuenta detallada de estos gastos y atenderá las preguntas de los accionistas.
El futuro
El Racing todavía dispone de algo más de un millón de euros de fondos propios, es decir, lo que queda del capital social fundacional. Sin embargo, se le ha pegado un gran mordisco para hacer frente a los 484.360 euros de déficit y a partir de ahora coger dinero de esta caja será más difícil. Las sociedades no tienen problemas hasta llegar al cincuenta por ciento de capital social, a partir de ahí para gastar más dinero será necesaria una autorización de los accionistas y del Consejo Superior de Deportes, que vela porque las sociedades no se descapitalicen.
Evidentemente, se puede hacer de todo, ya que hay clubes en Primera División que tienen un capital social hasta en negativo, ya que emplean el dinero en fichar a jugadores como si fuera una inversión para la entidad, y otros han ido a una ampliación de capital para seguir disponiendo de dinero, etcétera.
Si en la próxima campaña el Racing acaba con déficit, ya no será tan fácil echar mano a la hucha para enjuagar las deudas. A partir de ahora habrá que ir con mucho cuidado.