Verdades a medias

Nona Inés Vilariño

FERROL

23 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

No hay mentira más perversa que una verdad a medias. Ejemplos hay a montones. Uno de los más visibles es el reciente intento de transmitir al ciudadano la idea de que privatizar la gestión de algunos servicios en el sistema sanitario público es privatizar la Sanidad. Pero no es este el motivo de mi comentario. Hoy quiero referirme a la Plaza de España para ejercitar la memoria, que siempre es conveniente, porque muchos de nuestros gobernantes amparan sus despropósitos y contradicciones en la facilidad con la que sus electores los olvidan.

Decir que se va a finalizar la Plaza de España es una verdad a medias. Va a finalizarse una parte de la superficie exterior, con recursos públicos como se hizo la otra parte. El proyecto presentado por este gobierno municipal incluía también un centro deportivo en régimen de concesión para financiar todo el conjunto. Pero duerme, como ocurre con la Plaza de Amboage, un sueño de olvido por pura ineficacia. Conviene recordar que esa superficie, en la parte que no afectaba a las obras en el subsuelo, estaba ya finalizada y en uso. Es verdad que a la mayoría de los ferrolanos no nos gustaba, pero era legal como el resto del proyecto y allí se habían invertido miles y miles de euros que se tiraron a la basura. Lo que se hizo, que a muchos tampoco nos gusta, es una simple operación de maquillaje que no resuelve el problema de fondo de una plaza que, en su conjunto, ha generado serios problemas a la ciudad y que seguirá inacabada y pendiente de actuaciones que garanticen un final proporcional al coste.

Habría que reflexionar sobre el hecho de que esta obra se haya convertido en un cementerio de millones de euros de dinero público (por cierto, sería bueno saber cuántos) y después de más de diez años sigue sin finalizar y sin horizonte de poder ser la digna y fácil entrada a una ciudad que suspira por recuperar los valores estéticos y funcionales de los espacios públicos.