El impacto violento de tierra y piedras provocó heridas a cuatro operarios y afectó a dos peatones
20 oct 2010 . Actualizado a las 12:34 h.Un reventón en la tubería principal del agua de la carretera de Castilla, en Ferrol, provocó pasadas las once de la mañana de ayer un fuerte estallido que causó heridas a cuatro personas, afectó a dos peatones y dañó negocios y viviendas.
Los hechos ocurrieron a la altura del entronque con la calle Nueva de Caranza, cerca del colegio Las Mercedarias, donde se están realizando unas obras para reponer la red de abastecimiento y saneamiento promovidas por el Ayuntamiento.
A falta de informes concluyentes, el concejal de Urbanismo, Ángel Mato, anunciaba, apenas tres horas después de lo sucedido, la posible causa del reventón. El edil reveló que fue «un fallo humano» el que desató el estallido de la carretera de Castilla. Al parecer, una válvula de agua en la avenida de Viveiro fue abierta mientras se estaban realizando los trabajos preparatorios para las pruebas de presión hidráulica en una tubería de seiscientos metros de longitud y seiscientos milímetros de diámetro.
Esta maniobra que no debió producirse provocó que el agua entrase en la tubería y generase una bolsa de aire que al comprimirse dio lugar a «33 toneladas de presión» que tuvo como consecuencia el reventón en un extremo de la tubería. «Como si se tratase del tapón de una botella de champán», puso como ejemplo el edil.
De esta forma, salió despedida la tapa que cerraba esa canalización y se proyectaron violentamente hacia el exterior los materiales de obra, como piedras y tierra. Fueron los operarios que se encontraban trabajando en el extremo de esa tubería los más afectados por el estallido.
Afectados
Así, un trabajador que manejaba una pala en el momento de la explosión, así como otros tres operarios, entre ellos el encargado de obra, tuvieron que ser trasladados al hospital Arquitecto Marcide con diversas heridas.
A las dos de la tarde ya habían sido dados de alta dos de ellos, con iniciales E.J.F.B. y J.L.G.F. Los otros trabajadores -J.A.R.G y J.V.L- quedaron en observación con heridas principalmente en la zona ocular.
Los clientes de la cafetería Monterrey, situada a poco más de un metro del estallido, vivieron en primera persona el suceso. Aunque el cristal del escaparate no llegó a romperse, el impacto de los materiales contra el ventanal fue de gran magnitud, según los testigos.
Dos personas que se encontraban en el establecimiento tuvieron que ser atendidas por los servicios medicalizados. Uno de ellos era un hombre de unos setenta años de edad, con iniciales R.A.G, y otra una mujer de unos cuarenta años, identificada como M.B.C.Z. Esta última sufrió un ataque de ansiedad.
Pocos minutos después de la explosión, se montó un dispositivo de seguridad en la zona, integrado por Policía Local, nacional y bomberos. Fue necesaria la intervención de tres ambulancias y la actuación de un médico que se encontraba en la zona. El alcalde y el comisario también acudieron al vial.
Ante la expectación generada en la zona y la posibilidad de que se produjesen nuevos estallidos -en un primer momento se desconocían las causas-, se estableció un perímetro de seguridad, impidiendo el acceso desde las calles colindantes.