A finales del año 2006, la pareja formada por David Martínez Vázquez y Patricia Lagoa decidió dar un paso decisivo en su vida. De la noche a la mañana no solo se independizaron de sus padres y se fueron a vivir juntos, sino que también montaron su propio negocio, el Mesón O Mítico, en la calle de la Tierra.
Cuatro años después, y a pesar de las embestidas de la crisis, ambos pueden decir que la aventura no les ido nada mal. David y Patricia han abierto un segundo negocio en el corazón de la ciudad -la vinoteca La Hacienda, en el cruce de la calle de A Coruña con Magdalena-, mientras O Mítico gana clientela día tras día.
Allí, en el mesón de la calle La Tierra, el mando de los fogones lo lleva Patricia, quien, tras estudiar Restauración en el IES Fraga do Eume de Pontedeume, cogió tablas en el oficio en varios restaurantes de la zona. En O Mítico, esta joven cocinera combina recetas tradicionales con otros platos en los que se puede apreciar un cierto toque de modernidad. Así, junto a propuestas de toda la vida como tortilla, oreja á feira , raxo, zorza o ensaladas variadas, el menú ofrece elaboraciones algo más sofisticadas. Es el caso del pulpo a la plancha con setas y langostinos o de las carrillas de ternera con vino tinto, dos de los «platos estrella» de la casa, según destaca David.
También triunfan en O Mítico el salpicón de centollo y buey, el bacalao a la plancha y el el chuletón de buey, mientras que entre los postres se llevan la palma la tarta Mítica (con flan, chocolate y galleta, como la que hacían nuestras madres), así como los bombones de dulce de leche y la tarta de queso semifría.
La carpa de la que dispone el local para cenas y comidas en grupo y sus precios ajustados son otros de los puntos fuertes de O Mítico.