El experto será el encargado de clausurar el viernes el curso de salud ambiental que durante esta semana se celebra en Ortigueira y en el que participan 18 municipios
02 jun 2010 . Actualizado a las 12:45 h.Es uno de los pesos pesados en materia medioambiental. Puede presumir de más de 35 años de experiencia profesional entre la empresa privada, la Administración pública y el ejercicio libre de su profesión y en la universidad tanto en Europa como en África y América, donde ha intervenido en más de 200 planes, proyectos y estudios realizados en más de 20 países. Domingo Gómez Orea (Guadalajara, 1943), es ingeniero agrónomo y catedrático de Medio Ambiente, Ordenación Territorial y Planificación de Desarrollo Sostenible en la Universidad Politécnica de Madrid y autor de 25 libros. El próximo viernes estará en Ortigueira para clausurar el curso de salud ambiental que durante esta semana se celebra en la villa y en el que participan 18 concellos. Hablará sobre el paisaje como recurso socioeconómico, algo, dice, que en esta zona no se está aprovechando lo suficiente.
-¿Cuáles son las claves de la conferencia que pronunciará el viernes?
-La primera idea es que hay que considerar el paisaje como un recurso socioeconómico susceptible de ser aprovechado como actividad económica y social. Y decimos que el paisaje es un recurso en sí mismo porque tiene lo que tiene que tener un recurso, es decir, que sea útil y cualitativamente escaso. En este sentido, su aprovechamiento puede ser directo, en actividades turísticas y recreativas, e indirecto, porque es un factor de prestigio.
-¿Un factor de prestigio?
-Sí, es un factor de prestigio para la actividad de vanguardia, por ejemplo, porque cuenta con mano de obra cualificada. En estos casos el paisaje es un factor de prestigio. Un ejemplo: una empresa de programación informática podría instalarse en esta zona. No hay que ignorar que cierto porcentaje de la población estaría encantada de venir a vivir aquí por su paisaje. Casi todas las empresas de vanguardia suelen elegir lugares especiales. Eso sí, es necesario que tenga servicios.
-Ese es precisamente uno de los temas que más critican alcaldes, hosteleros y comerciantes, que el Ortegal está un poco olvidado.
-Es necesario que se ponga en valor la zona.
-¿Cómo hacerlo, cada municipio por su cuenta o de forma conjunta?
-La puesta en valor tiene que ser conjunta. Es necesario crear un plan territorial de la comarca que incluya tareas como llevar Internet de banda ancha a todos los rincones, crear buenos accesos, dotar la zona de buenos equipamientos sanitarios, asistenciales, deportivos... Pero todo esto lo tiene que hacer la comarca, no pueblo a pueblo. El localismo es un error. La comarca tendría que ponerse de acuerdo para solicitar a la Administración pública los equipamientos públicos que atraigan la iniciativa privada.
-¿Cómo puede el Ortegal aprovechar su paisaje como recurso?
-Lo primero que debe hacer es tomar conciencia de que el recurso existe y de que es valioso. Hay que transmitir a los alcaldes y a la población que su paisaje es un recurso que se puede comprar y vender. Por ello, es importante que no lo degraden. En segundo lugar habría que hacer un inventario del paisaje, igual que se haría si fueran recursos arqueológicos. Luego se definiría su potencial y fragilidad así como las actividades que podría albergar y, por último, ponerlo en uso.
-¿El Ortegal está aprovechando bien sus recursos?
-Creo que no. No conozco bien la zona, pero en el sur de A Coruña, por ejemplo, no se está aprovechando bien el paisaje como recurso, más bien se está dilapidando. Las Rías Baixas es un ejemplo, por su desarrollo turístico.
-¿Cómo describiría el paisaje gallego?
-Es excelente por razones obvias. Es una de las señas de identidad de Galicia y destacan en él aspectos relevantes. Uno es el color verde frente al gris de la meseta. También la presencia del mundo rural, que a veces se encuentra incluso en las ciudades. Otras señas de identidad son la diversidad de la costa y el misterio asociado a un medio natural denso y complejo, con sus bosques, los caminos, los complejos relieves... Por último, la manifestación humana, siempre se encuentra una casa cerca; esto lo hace particularmente atractivo. Tampoco las actividades culturales pueden ser ajenas al paisaje. Un ejemplo son las romerías de San Andrés de Teixido, en el municipio de Cedeira. Todo esto también tiene sus riesgos, como por ejemplo la crisis del mundo rural, es decir, el declive y abandono de cultivos, pueblos... esto supone un riesgo para el paisaje. También es un riesgo la penetración de nuevas actividades en el mundo rural, como los aerogeneradores o las huertas solares, o las que expulsan las ciudades, como los vertederos o las escombreras. También son un riesgo algunas formas de turismo. Creo que en Galicia se ha abusado de la construcción costera.
-¿Afecta el paisaje al carácter de las personas?
-Por supuesto. El paisaje gallego tiende a provocar intranquilidad precisamente por su misterio, nunca se sabe qué hay detrás del árbol. En contra de lo que se cree, varios estudios aseguran que el campo provoca más estrés que las ciudades. El campo es más proclive al control social, es muy fuerte, siempre hay alguien cerca y casi nunca lo ves, pero a las personas no nos gusta sentirnos controlados ni vigilados. No solo el paisaje modela el carácter, también sucede al revés, que la población modela el paisaje.