El enigma de un tesoro que se seca

Ana de Antonio FERROL/LA VOZ.

FERROL

Vecinos y hosteleros de la laguna de A Frouxeira, en Valdoviño, lamentan el estado desértico en el que se encuentra uno de los atractivos más importantes del concello

24 may 2010 . Actualizado a las 12:47 h.

Todos lo comentan, es un tema que les duele. Solo hay que tirar un poco de la lengua para que los vecinos de Valdoviño, sobre todo los más mayores, se lamenten del estado en el que se encuentra uno de sus mayores tesoros, la laguna de A Frouxeira.

Cada vez está más vacía, muchos no recuerdan un año como el presente. Sin embargo, es difícil encontrar a alguien que tenga claros los motivos por los que la laguna, con suerte, presenta una pequeña lámina de agua. Es por ello por lo que la Consellería do Medio Rural estudia ahora si el vaciado artificial de la laguna de A Frouxeira, que se practica desde hace medio siglo en este espacio protegido, daña o no este enclave natural y a su ecosistema. Por tanto, el departamento autonómico de Samuel Juárez ha encargado a técnicos y científicos que valoren la posibilidad de instalar un mecanismo que regule «dunha forma máis eficaz» el nivel hídrico del lago.

Mientras tanto, vecinos y hosteleros de la zona se lamentan del deterioro que sufre lo que tienen delante de sus ojos. Uno de ellos es Francisco Vergara, propietario del restaurante El Gitano. Conoce bien la trayectoria que ha seguido la laguna, y precisamente por ello asegura que «chegará un momento no que non haxa nada». El lago «está desfeito» desde que hicieron un canal en la zona de Outeiro (en la parroquia de Lago), hace ya más de 30 años. Desde entonces se modificaron las dunas y el cauce del agua «cambiou totalmente», recuerda, «despois pechou o lago por aquela zona». Más tarde, explica, «por esta parte, máis próxima á praia, fixeron moitos esforzos para manter a auga dentro, pero meteuse moita area no lago por culpa dos temporais». En su opinión, la única solución sería dragar. A estas alturas, dice, la laguna «xa non serve de refuxio de aves nin de nada». Recuerda que «hai anos había uns dous metros de calado, agora apenas vinte centímetros». Él y su familia solían pescar en A Frouxeira, «onde había de todo».

Coincide con él Alejandro Gutiérrez, vecino de la zona. «Esto es una vergüenza», comenta. «Antes te podías bañar y ahora hay sequía. Están acabando con el sistema». Esta situación, dice, «resta visitas y ambiente a la zona, además de que cada vez tiene más tojos». Algo similar opina Miriam Rodríguez, del bar O Lago, quien asegura que A Frouxeira ya acumula hasta sillas y plásticos. «Tiene mucha arena y por eso está seca. Se han modificado las mareas y ahora no pueden seguir su curso normal».