El Concello de Pontedeume concluirá el lunes su regreso a la casa consistorial que llevaba en obras desde agosto del 2008
02 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El pleno ordinario de fin de mes que se celebró el jueves en el Ayuntamiento de Pontedeume no fue uno más. Sirvió como acto simbólico del regreso de la actividad pública a la casa consistorial, después de su reforma, tras cerca de año y medio con el edificio de Foremdes como el epicentro administrativo del municipio. La vuelta, que el gobierno local demoró en varias ocasiones, destilaba todavía un aroma a mudanza: rótulos provisionales, cajas sin abrir, esquinas ocupadas por sillas que aún desconocen su ubicación definitiva,... Pero el lunes está previsto que las cosas encuentren de nuevo acomodo y el trasiego de documentos recupere el papel protagonista.
Sin embargo, el traslado del Concello a la calle Real no ha sido todo lo fluido que se esperaba. De hecho, la fecha del regreso se convirtió en una de las preguntas recurrentes de la oposición durante las sesiones plenarias de los últimos meses, una vez que las obras de remodelación estuvieron ya terminadas. Primero, el gobierno local aseguró que había unos problemas en la potencia eléctrica del edificio que estaban intentando subsanar antes de volver al centro de la villa. Un argumento que el alcalde, Gabriel Torrente, volvió a repetir durante el pleno del jueves. Después, el número dos del gobierno, Javier Crespo, aseguró que la tramitación de los nuevos fondos del Plan E frenaba el cambio de ubicación del ayuntamiento, porque el envío y la recepción de los documentos debía hacerse desde la misma dirección. Sin embargo, el propio regidor reconocía esta misma semana en Radio Voz que el traslado «no era una prioridad». «Pienso -señaló- que la gente estaba contenta en Foremdes, porque allí tenían aparcamiento y era más cómodo para realizar las gestiones, aunque está claro que el Concello debe volver a su lugar».
El jueves la corporación puso fin al exilio de año y medio que sufrió el Concello.