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La mujer que donó un riñón a su hija

FERROL

Ana María Arias se sometió a un trasplante renal hace menos de un año y la donante fue su progenitora

01 may 2010 . Actualizado a las 03:15 h.

Sacar adelante a un hijo cuesta un riñón. Ana María González Aira dice que no dudó ni un solo segundo cuando le propusieron donar uno de los suyos para salvar a su hija. «Teño outra filla e esperemos que non teña ningún problema renal, pero si o necesitase quedaría eu sen eles. Tampouco o dubidaría», comenta esta mujer de 56 años nacida en Parada do Courel, vecina de Uxío Novoneyra, y que en la actualidad vive a caballo entre esta localidad y Monforte. Recuerda que se puso «contentísima» cuando la informaron de que su riñón valía para su hija, que era compatible. «Era a miña ilusión, porque podería ser que non valese...», apunta. El 23 de junio del año pasado se realizó el trasplante de riñón en el Hospital A Coruña, por lo que mañana será el primer día de la Madre en el que Ana María Arias González, de 34 años, lo celebre con un órgano de su progenitora en su propio cuerpo y a pleno funcionamiento. Comparten nombre, sangre y riñón. «No siento nada distinto, aunque todo el mundo nos lo pregunta. Siempre estuvimos muy unidas y seguimos igual, no más por tener un riñón de ella», comenta Ana, que reside en Lugo, donde trabaja como profesora de Lengua en secundaria. Gracias a su madre evitó la diálisis a la que se veía abocada a consecuencia de una poliquistosis renal. «Esta es una enfermedad hereditaria infrecuente que causa quistes e insuficiencia renal a largo plazo», explica Antón Fernández García, coordinador de trasplantes del complejo hospitalario coruñés, hacia cuyo equipo las dos Anas se deshacen en elogios. Dice la madre que desde pequeña su hija fue una niña enfermiza: «Sempre estiven ao pé do canón. Penso que como todas as nais», asegura. «Entró en el quirófano tranquila y feliz a pesar de que es una mujer nerviosa. Si fuera para ella no iría tan contenta, pero como era para mí...», reflexiona su agradecida hija, que recuerda que tanto su hermana como su padre y su pareja se ofrecieron también para ejercer de donantes. «Por el momento no entra en mis planes tener hijos, aunque me gustaría tenerlos y estoy segura de que también les donaría un riñón si lo necesitasen», comenta Ana María Arias, que mañana pasará el día con su madre, aunque todavía no saben si harán alguna celebración especial.