Desde un tapón hasta una esperanza para subir ventas

A. U.

FERROL

24 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Durante ocho años, las obras catapultaron a la plaza de España a un estado de letargo, que afectó a la vida comercial de esta gran superficie. Reabierta la plaza, después de un mes desde su inauguración, hay entre los empresarios opiniones de todos los gustos sobre si la finalización de los trabajos reactivará el tejido comercial de la zona.

Manuel Rodríguez, del establecimiento de hostelería Costa Blanca, afirma que no ha notado un incremento de la clientela desde la inauguración de la superficie. Incluso, ve más contras que pros, y acusa al Concello de ponerles aún más trabas en tiempos de crisis. «Quieren que las terrazas las llevemos para las zonas de madera, lo que nos obliga a contratar a una persona a mayores», afirma. Tampoco está de acuerdo con que «nos pongan exigencias, como que las mesas y sillas sean en aluminio y sin publicidad».

Se queja de falta de mantenimiento en la plaza y de su estética. «Parece un cementerio», comenta.

Montse Graña, de la tienda de moda Percheroll, sí tiene la esperanza de que a medio plazo se pueda notar «el incremento de gente con la subida de ventas». Señala que, de momento, no ha notado más clientela: «Los que venían, sigue viniendo». Pero cree que el hecho de que cada tarde «el parque esté lleno de madres y niños» ayude a que el negocio pueda ir a mejor.

Otro propietario de otro establecimiento de la plaza, que no se quiere identificar, tiene la opinión contraria: «Esto es un tapón, aquí no viene nadie a comprar, no se nota nada el fin de las obras». Y continúa a renglón seguido: «Se van a Alcampo u Odeón, que no tienen que pagar aparcamiento». Opiniones para todos los gustos.