La Xunta pone ahora nuevas trabas al Concello para abrir la perrera de Mougá

FERROL

La Xunta ha puesto nuevas trabas a autorizar la apertura del centro de recogida de animales abandonados de Mougá. Tras la solicitud remitida por el Concello en enero y la inspección realizada en febrero, la Consellería de Medio Rural exige ahora la presentación de más documentación y la corrección de deficiencias detectadas, algunas de ellas ya resueltas por la administración municipal.

En el escrito oficial, el Gobierno autonómico supedita el permiso para poner en servicio la perrera al envío en el plazo de un mes de la documentación requerida y a que se supere una nueva inspección para comprobar que se han efectuado las medidas correctoras propuestas.

Entre ellas se señala el refuerzo del cierre perimetral, mejorando su sujeción inferior, para evitar que los animales puedan escapar, una acción que, recuerda el nuevo concejal de Medio Ambiente y Servizos, Rafael Fernández Beceiro, ya se acometió tras la advertencia realizada con la primera inspección. La Xunta exige también «completar os sistemas de protección dos animais fronte as inclemencias do tempo, por exemplo con casetas individuais», que ya forman parte de las instalaciones de Mougá.

Asimismo, la Xunta exige que se señalicen áreas con colores para delimitar las distintas zonas de manejo, algo que, a juicio del gobierno local, deberá realizarse cuando empiece el servicio.

Documentos

En el apartado de documentación el Servizo de Conservación da Biodiversidade requiere la justificación de la titularidad del establecimiento o la disponibilidad de terrenos, ya remitida anteriormente; la copia de la licencia municipal de actividad, que el Concello alega que no es necesaria; la indicación de la capacidad del establecimiento, determinada por especies y sexo, y una serie de informaciones de la corrección de las deficiencia recogidas en el informe del Servizo de Gandería de A Coruña.

Sin embargo, la Xunta explicita que estas últimas «poderán ser cumprimentadas pola empresa adxudicataria da xestión do centro antes do comezo da actividade», por lo que el gobierno local no lo interpreta como una exigencia para que se pueda autorizar la apertura.

El escrito ha supuesto una desagradable sorpresa para el Concello, que ya en enero aguardaba la «inminente» autorización de la Xunta para abrir. «Es un poco absurdo que nos lo pidan ahora», dice el concejal Rafael Fernández Beceiro respecto al documento. «Me molesta un poco porque se nos hizo un requerimiento de información en enero y se ha hablado con el subdirector general de de Conservación da Natureza y nunca se nos dijo que hubiese ningún problema», añadió.

De hecho, el edil interpreta las nuevas trabas a la apertura como «un intento de dilatar el funcionamiento de las instalaciones, que no entendemos porque se necesitan urgentemente», explicó. No obstante, asegura que en los próximos días se dará respuesta al escrito de la Xunta.