El Superior exime al Concello de la ruina de un edificio de Espartero

Francisco Varela

FERROL

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha confirmado la sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Ferrol en relación con la ruina de un edificio de la calle Espartero. El TSXG exime al Concello de Ferrol de responsabilidad en el deterioro de la vivienda situada en el número 20. Casi diez años después de que el edificio, de cuatro plantas y numerosos propietarios, fuese desalojado por orden municipal por el peligro de derrumbe el pleito ante los tribunales llega a su fin.

El Superior considera que no existe responsabilidad patrimonial del Concello de Ferrol. Los dueños de la vivienda sostenían que el deterioro de la misma se debía a una doble causa: el derribo parcial de la casa siguiente, realizado sin cumplir las normas de protección, y, posteriormente, otras demoliciones parciales de lo que quedaba de la estructura, acometidas por los bomberos municipales debido a que se desprendían cascotes sobre la calle. La comunidad de propietarios del número 20, que en el 2001 habían tenido que abandonar precipitadamente todo el inmueble y ser realojados en pensiones y hostales durante una temporada a cargo del Ayuntamiento, recurrió contra el Concello y los propietarios del referido edificio siguiente.

Pero desde entonces los dueños reales de esta segunda propiedad nunca fueron localizados, según ha explicado una fuente próxima a la propiedad del número 20. Por este motivo, la vía de lo Contencioso-Administrativo ha quedado agotada para los recurrentes, pero también tienen vedada la civil, porque el asunto ha prescrito. Según las referidas fuentes, la única razón que tuvieron sobre la titularidad del inmueble fue de una inmobiliaria. De manera que a los propietarios del número 20 les queda solo el solar que puede verse actualmente donde estaba su casa.

A pesar de la resolución del TSXG, la perito judicial designado en su momento por el juzgado ferrolano daba la razón a los inquilinos del número 20. Decía en su informe que si en los años 80 el Concello en lugar de ordenar y apercibir al propietario del número 22 para que arreglase el inmueble, cosa que el titular no hizo, actuase subsidiariamente, se evitaría la ruina del número 20. Los vecinos y propietarios de los cuatro pisos de esta vivienda, que desde entonces viven de alquiler, reclamaban que el Concello reconstruyese su inmueble y los indemnizase por todos los gastos a que se vieron abocados por la ruina. El Concello respondió durante el pleito que eran ellos los responsables por no haber acometido obras de mantenimiento a su debido tiempo. El edificio situado enfrente, que pertenecía al Invifas (viviendas militares) sufrió daños por el peso del andamiaje.