María Rodríguez Ruiz (A Coruña, 1981) es asesora de Feng Shui, un arte que tiene más de 4.000 años de historia y que estudia la energía de la tierra y su relación con el ser humano. Entró en contacto con esta técnica china a los 19 años. La pasada semana impartió un taller en la Casa da Muller para asesorar a las féminas sobre cómo buscar buenas energías en su vivienda.
-¿Cómo se aprende el Feng Shui?
-A mi modo de ver, cuando alguien quiere hacer realmente Feng Shui tiene que recurrir a una persona que sepa, es como si nos hiciéramos acupuntura a nosotros mismos sin tener ni idea. Es un arte muy complejo, en el que hay que tener en cuenta muchos factores. En Occidente se ha simplificado mucho.
-Ser autodidacta no vale.
-Hay que tener cuidado. Los libros, muchos de ellos, son muy superficiales. Hay que cuestionarse lo que lees. Si una persona de verdad quiere profundizar en este arte, lo mejor es que acuda a una escuela seria.
-¿Cómo se formó para ser asesora?
-Conocí este arte con 19 años como algo superficial, y decidí hacer estudios en mi casa. Contacté con una señora en Santiago que hacía Feng Shui y luego me desplacé a Málaga, a una escuela donde permanecí desde el 2006 hasta el 2009. Mi vida cambió en muchos sentidos. Aún así, sigo profundizando, nunca se termina de estudiar, la energía de la tierra es mucha.
-La semana pasada impartió un taller para hacer Feng Shui en el hogar. ¿Cómo se consigue?
-Hay que entender el espacio como algo propio. Pero sobre todo hay que guiarse por la intuición y la lógica. Es lógico una casa con luz, una casa en la que el baño no esté cerca de la entrada de la vivienda, una casa en la que sentirse a gusto. No se trata de entrar en tu hogar, y decir que buen rollo me da. Eso no es Feng Shui.
-¿Qué cosas se pueden tener en cuenta en el hogar?
-La zona norte y la suroeste son espacios relacionados con la mujer. La primera como ser humano y la segunda con su papel de madre. Lo que se busca es que ese espacio relacionado contigo sea agradable.