Es «económicamente imposible» que los vecinos del núcleo valdoviñés de Porto do Cabo -que incluye algunas viviendas de Cedeira y otras de Cerdido- pueda recibir la señal de la TDT por la vía normal. Solo cabe la posibilidad de que instalen parabólicas en sus viviendas. Así lo confirmaba ayer el subdirector xeral de Enxeñería e Planificación de Telecomunicacións, Radio, Televisión e Multimedia del Gobierno gallego, Ignacio Otero. ¿El motivo? «Hablamos de una zona muy complicada orográficamente y en la que nos consta, según el censo, que hay 47 habitantes, 17 de Cedeira y 30 de Valdoviño». En otras palabras, se requeriría una «inversión enorme» para esas cifras de población y «los recursos en Galicia para esta cobertura son limitados, no son infinitos».
El alto cargo del equipo de Núñez Feijoo echa por tierra, de este modo, las perspectivas de los ciudadanos de la zona, que reclaman un servicio del que carecen desde comienzos de febrero y que les impide recibir cualquier señal televisiva.
¿Tienen alguna alternativa? La única, como ya se ha señalado, es la instalación de antenas parabólicas en las casas para captar la TDT por satélite. Haciéndolo mediante un instalador autorizado y contando tanto las infraestructuras como la mano de obra, Ignacio Otero calcula que el desembolso se aproxima a los «300 euros por vivienda». Eso si solo hay un televisor. Las características de ese sistema implican que cada aparato a mayores requiera un gasto de otros «entre 120 y 130 euros». En otras palabras, una casa con dos monitores tendrá que pagar alrededor de 420 euros para poder ver la TDT. Por el momento, así, la Administración autonómica descarta cualquier otra intervención en la zona.