A Defensa no le gusta pagar

? Juan Juncal ?

FERROL

El Tribunal de Cuentas resolvió recientemente que no se cometió delito contable al no cobrarle el Concello de Ferrol los intereses de demora al Ministerio de Defensa por los años que este tenía que pagar, al sentenciar los tribunales el derecho que asistía al Ayuntamiento a cobrarle el IBI, que por vía ejecutiva se le reclamó siendo yo alcalde de la ciudad. No es delito a día de hoy, porque liquidárselos y por tanto cobrarlos antes de que prescriban hay que hacerlo, aún hay plazo, no se olvide querido alcalde, seguramente no saldría bien parado.

Aunque a día de hoy el alcalde, no sé si seguirá confiando de la misma manera en las intenciones de Defensa, debo reconocer que yo también ingenuamente creí que entre Administraciones Públicas de la misma nación, hablando y razonando, llegarían a un acuerdo, pero pasaron nueve meses del Gobierno de José María Aznar y casi seis años del gobierno Zapatero, con alcaldes del mismo y de distinto color político, y a Ferrol se le cuestiona percibir un tributo, que nadie discute el derecho que le asiste a recibirlo. El verdadero problema es que nadie lo quiere pagar y llevan 15 años pasándose la pelota.

A pesar del Maná del plan E, que va a suponer un buen pellizco durante estos dos años para las arcas municipales, aunque sea a costa de la desgracia de la crisis, no se debería de levantar la presión sobre la ministra de Defensa, para, como decía Suárez, recordado estos días, aquello de «elevar a categoría de normal, lo que en la calle es normal». Pues que sea normal que anualmente Defensa pague el IBI que le corresponda, independientemente de que se lo cobre, se lo compense o se lo regale a Navantia, como es normal para cualquier otra empresa instalada en el municipio de Ferrol.

Demasiado tiempo y energías de muchos de los que hemos pasado por La Casa y de los que están, para no solucionar un tema que la avaricia de las Administraciones y los años impiden considerarlo una anécdota.

La financiación de los entes locales es escasa y poco solidaria. Es verdad, que, a veces, manifiestamente mejorable su administración, pero la cruda realidad es que sin euros no se dan servicios ni se hacen obras. Hacienda somos todos, decía la campaña. Y, aunque debería de dar ejemplo, veo que a Defensa no le gusta pagar.