La falta de fondos tiene parada la reforma del edificio de Capitanía, en el centro de la urbe

La Voz

FERROL

La crisis y el recorte presupuestario en el Ministerio de Defensa no solo afecta a la movilidad de las fragatas locales, a sus maniobras o a los programas de modernización de buques. También tiene consecuencias directas en proyectos de reforma de edificios emblemáticos tanto para la Armada como para la ciudad.

El ejemplo más claro es de Capitanía. Fue el 8 de julio del 2004 cuando desaparecía oficialmente la Zona Marítima del Cantábrico y, ya en aquel momento, se planeaba que su sede pasase a tener usos culturales, museísticos e, incluso, la posibilidad de abrir su parte más noble a las visitas.

La finalización de los trabajos, cuyo presupuesto se fijó en casi seis millones de euros, se había anunciado para el presente ejercicio. Pero no será así.

Tal y como publicó La Voz el pasado 4 de junio, fuentes oficiales consultadas en el seno del departamento que dirige Carme Chacón indicaron que la mencionada situación económica impide fijar horizonte alguno para que el edificio pueda ser destinado para los fines previstos. Las tareas se irán ejecutando «a medida que vaya habiendo dinero». Se confirmó, eso sí, que los usos programados para el inmueble continúan siendo los mismos: biblioteca y archivo. Tampoco se descartaba abrir a los ciudadanos parte de sus dependencias y que, incluso, se habiliten espacios «museísticos».

Las mismas fuentes, consultadas ayer de nuevo al respecto, indicaron que la situación sigue «igual». En otras palabras, bloqueada y sin un horizonte definido para el fin de esas tareas.