Puentes prevé retomar el plan para convertir el monte Marraxón en una zona de ocio

L.A.N.

FERROL

El alcalde de Fene, Iván Puentes, está decidido a convertir el monte Marraxón, el punto más elevado junto a la ría de Ferrol, en una área de ocio y esparcimiento. Para eso, el regidor se basa en un antiguo proyecto elaborado por la Xunta en el 2005 con el que recuperar el entorno y proteger, al mismo tiempo, el legado arqueológico que guardan esos montes.

Según Puentes, la nueva provisión de fondos del Estado a través del plan anticrisis para destinar a nuevas inversiones (Fene recibirá este año 1,5 millones de euros con ese concepto) sería idónea para hacer realidad ese proyecto. Aunque también señaló que el gobierno municipal se encuentra estos días precisamente detallando las actuaciones más urgentes para incluir en ese paquete de obras. En cualquier caso, el alcalde indicó que buscará fondos para realizar la intervención.

Pero, ¿en qué consistirá? Lo primero será realizar un proyecto, ya que a juicio del alcalde, la propuesta original de la Xunta ha quedado obsoleta, pues incluía instalaciones ahora prohibidas en ese tipo de entornos naturales, como parrillas para realizar barbacoas.

En cualquier caso, será un lugar en el que poder merendar en unas mesas contemplando las espléndidas vistas que ofrece. De hecho, el arreglo de ese entorno supondría cerrar el triángulo de miradores de excepción que hay sobre la ría, con el monte de Ancos de Neda en cabeza, seguido del Monte dos Nenos de Narón.

Además, Puentes señaló que el nuevo proyecto también contemplará la protección de las mámoas y petroglifos que se conservan en ese entorno, con una especial riqueza arquitectónica.

Pero el proyecto no se podrá realizar sin el consentimiento previo de la comunidad de montes de Sillobre, parroquia a la que pertenece el Marraxón. No obstante, el debate ya viene de hace años y desde el primer momento no se encontró ningún tipo de oposición por parte de los propietarios del terreno.

Necrópolis

Según el proyecto elaborado en el 2005 por la Xunta, la primera intervención consistía en limitar el acceso de vehículos para impedir que causaran más daños de los sufridos con el paso del tiempo a las numerosas mámoas (enterramientos prehistóricos) y un petroglifo de gran valor arqueológico. Y es que todos los hallazgos que allí se hicieron en los últimos años llevan a pensar en la existencia, en ese lugar, de una de las necrópolis megalíticas mejor conservadas del norte de Galicia.

Precisamente, el plan inicial consistía en destacar esas joyas históricas con su debida señalización y la limpieza del entorno. Y a pocos metros, preveía la instalación de varias áreas deportivas, un parque infantil y otro de carácter forestal.