Elisa Alves es enfermera adscrita al servicio de Urgencias, que le encanta. Pero desde hace años ocupa un cargo de confianza: el de supervisora de guardia de atención continuada, para el que se turna con otras tres personas: Rosa García, Mario López y Juan Calvo. Ayer tenía bajo su mando a cerca de 75 personas, entre enfermeras y auxiliares, tanto en el Arquitecto Marcide como en el Novoa Santos, donde están las unidades de paliativos y psiquiatría.
Además, en días como ayer, hay un jefe de guardia, que es un médico, y un directivo del área sanitaria que manda sobre todos ellos. Ayer estaba al frente del equipo Javier Fernández, responsable de Recursos Humanos.
A Elisa le tocó trabajar en Navidad. Como muchas otras veces. Entró a las diez de la mañana y tenía previsto dejar la guardia hoy a esa misma hora. Es el turno de 24 horas habitual de los festivos. «Estoy hecha a la idea, ya casi vengo a trabajar al hospital como cualquier otro día», asegura en pleno vestíbulo principal del hospital, punto de partida de la visita posterior a Urgencias.
La familia, acostumbrada
Su marido también es «del gremio» y sus hijos están «acostumbrados» a que en días tan especiales como el de ayer mamá o papá tengan que ir a trabajar. «Bueno, el que trabaja en esto ya sabe lo que hay», aclara como para quitarle hierro al asunto.
De todos modos, con los compañeros que tienen hijos pequeños procuran cambiar el turno para que no se pierdan la mañana de Navidad y el momento de abrir los regalos de Papá Noel.
De hecho, ayer le tocó también comer en la cafetería del hospital con compañeros del centro y el menú no fue nada especial. Sí lo suele ser en Nochebuena y Fin de Año, que ella ya ha pasado alguna que otra vez en el Marcide, ataviada con la bata blanca.
Habitualmente, el día de Navidad no es especialmente complicado en el hospital. Desde luego «es mucho más tranquilo que el día 1, que es más problemático». Elisa hizo hincapié en esto en varias ocasiones a lo largo de la visita, algo que corroboraron compañeros de Urgencias.
Para afrontar el primer día del año, el hospital ferrolano no refuerza personal, aunque sí hay más trabajadores avisados para acudir en caso de necesidad.