Cerdido no se olvida de sus manos

Ana de Antonio

FERROL

Dos artesanos del municipio de 94 y 82 años recibirán el próximo sábado en A Barqueira un homenaje por mantener vivos los oficios de la madera y la cestería

02 dic 2009 . Actualizado a las 13:07 h.

Aún recuerda que era en el número 22 de la calle Magdalena adonde solía llevar troncos de madera en la época de la posguerra. Transportaba el material en carro y tenía por costumbre aliviar a los bueyes con algunas migas de pan. Los niños que correteaban cerca se acercaban corriendo a recoger del suelo las que caían, que se mezclaban con los excrementos de los animales. «Esa imagen aún la tengo grabada en mi memoria. Aquello sí que era crisis», asegura José Aneiros Piñón, un vecino de Cerdido de 94 años que recibirá un homenaje el próximo sábado por mantener su pasión por la artesanía.

El episodio de las migas de pan fue tan solo un paréntesis forzado por la miseria en una larga vida dedicada a los trabajos manuales. Tiempo atrás, con apenas catorce años, comenzaba a trabajar con carpinteros y canteros. Una vez pasados los peores momentos de la posguerra, Aneiros Piñón pudo retomar su empeño por la madera. Construyó molinos, hórreos, carros y todo tipo de mobiliario para viviendas, como camas, mesas, bancos, armarios... Participó en la colocación de la primera piedra del escolar del municipio y en la construcción del molino de Casaldaia además de en otras muchas obras.

Pero la jubilación no acabó con su oficio; todo lo contrario. A los 65 años comenzó a disfrutar de un tiempo libre que decidió emplear en lo que más le gusta, una afición que se ha convertido en casi una necesidad para él. En una pequeña habitación próxima a su vivienda pasa las horas creando y dando forma a las piezas que le apetece crear: pequeños carros, material de cocina, sierras, zuecas, hórreos, molinos y bastones. Lo que realmente hace es recrear su vida profesional en miniaturas de madera. «Con esto me entretengo, paso aquí los días tranquilo, hasta los domingos», comenta sin dejar de sonreír.

Desde que conoció la noticia de que él y otro artesano de la localidad recibirían el sábado un homenaje, está algo nervioso. «Normalmente se levanta a las once, pero desde que se enteró, a las nueve ya está despierto», desvela su hija.

Y es que la asociación de amigos de la feira de A Barqueira de Cerdido quiere difundir la labor de quienes con sus manos consiguen mantener labores artesanales. Durante el acto, que tendrá lugar a las siete de la tarde en la escola de Avispeira, se presentarán dos cuadernos, uno por homenajeado, en los que se recoge el trabajo y trayectoria de estos dos vecinos de Cerdido.

Más que un entretenimiento

El caso de Pastor García García, de 82 años, es algo diferente. Nunca prestó especial atención a la cestería a pesar de que uno de sus catorce hermanos le inició en el oficio para ayudar en las labores de la casa. A los nueve años comenzó a trabajar en tareas relacionadas con el mar y embarcado acabó recorriendo Europa, América, Asia y África.

Cuando cumplió los 65 años decidió que prefería andar entre ramas antes que asistir al paso de su propia vida visitando bares. Se puso manos a la obra y casi veinte años después se ha convertido en un referente de la cestería. Suele acudir a varios cursos, muestra su trabajo en diferentes ferias e inició en el oficio a casi ochenta niños de Cedeira.

Estos últimos días trabaja a destajo para la décimo octava edición de la feria de artesanía que cada año tiene lugar en el Concello de Cedeira. «Ayer me quedé trabajando hasta las doce y media de la noche», dice un hombre sonriente. «Apenas paro para comer».

Durante el verano trabaja en una de las habitaciones de su casa, pero cuando el frío aprieta se traslada a la cocina, donde le arropa el calor de los fogones. Cestas de todos los tamaños y algunos para la pesca, cubiertas de botellas, vasos, fruteros y hasta un bolso que cuando termine regalará a una sobrina inundan varias dependencias de su vivienda además del pasillo. Recibe pedidos de restaurantes y particulares de todos los rincones, aunque lo que más le gusta es la tranquilidad que le invade cuando se pone manos a la obra.