Se está convirtiendo en una especie de ritual: el último viernes de cada mes, antes de empezar la Tertulia de Radio Voz, alguno de nuestros invitados pregunta «¿pero cuánto duró el pleno?». Y es que la duración de las sesiones plenarias de la corporación municipal es directamente proporcional al nivel de pasmo que genera entre los ciudadanos. Nos lo dicen los tertulianos en el estudio y también ustedes, desde el otro lado del teléfono: ¿De verdad necesitan nuestros 25 concejales más de 6 horas de debate?
El jueves, el pleno duró más de 6 horas. Y quedaron sobre la mesa varias mociones que se discutirán el martes. Decía Aníbal Arenas que habrá que plantearse «lo que está pasando con las comisiones en este Ayuntamiento». Y es que lanza que si no se utilizan estas reuniones para debatir y tratar de alcanzar un acuerdo sobre los temas que luego van a pleno, después nos encontramos con esos maratones de oratoria a los que nos tienen tan acostumbrados nuestros ediles. ¿Y esto tiene remedio? Dice Francisco Rodríguez López que tal vez habría que plantearse qué estrategia siguen tanto el gobierno como los partidos de la oposición en las comisiones. Todos los partidos políticos, decía, juegan en esta ciudad a tomar decisiones (en comisión, en pleno, o donde sea), en clave electoral. ¿Qué debe hacer el Concello con la casa de Carballo Calero? Este punto, por ejemplo, se quedó por el camino antes de llegar a pleno. Pero nuestros oyentes quisieron rescatarlo ayer para plantear si el gobierno local no debería actuar con mayor diligencia en casos de ruina evidente, como la que sufre la casa natal del historiador y lingüista ferrolano. Lo único que luce limpio en su entorno es el enorme cartel que trata (con nulos resultados) de disimular el desastre en el que se ha convertido la casa. Un oyente preguntaba si no podría aplicarse la recién aprobada Inspección Técnica de Edificios, que, en último término, plantea la posibilidad de expropiar aquellos inmuebles que se caen a pedazos sin que sus propietarios lo remedien. Y es que el precio que el Ayuntamiento está dispuesto a pagar por este edificio (y los dos colindantes) también preocupa a los tertulianos, a uno y otro lado del teléfono. Un oyente recordaba que el valor de ese inmueble viene dado por la figura de Carballo Calero. Y Manuel Lorenzo Ramos pedía «por favor» a los concejales que se pongan de acuerdo en este tema, no vaya a ser que se pierda la inversión del Instituto Galego de Vivenda e Solo que se preveía para este asunto. A la petición se sumaba un oyente que recordaba «que todavía hay tiempo».
¿Y el resto de herramientas? Una oyente proponía que el gobierno local utilice la expropiación para recuperar el edificio, y recordaba otros ejemplos que nos podemos encontrar a la vuelta de la esquina. Como el Rena, auténtico monumento a la desidia, donde seguro que se lo pasan en grande los fantasmas de las viejas películas, entre muros derruidos y maleza.